un escalón extra

¿Conoces esa sensación, Karla, de esperar un peldaño más en la escalera y llegar al suelo? ¿Ese medio segundo en el que te desorientas por completo? Eso es lo que los astronautas solemos sentir, hasta que nos acostumbramos.
Perdón por divagar, hablar me ayuda.
Te preguntabas si me habían dado píldoras de suicidio antes de la misión. Me reí, te dije que ese era un mito, que para morir en una estación basta con desatornillar una exclusa y que, de cualquier modo, los astronautas no pensamos así.
Antes de la primer misión a la luna, se cuenta que un reportero le preguntó a alguien en la tripulación qué haría si de pronto el módulo no pudiera despegar y se quedaran varados.
¿Su respuesta?

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Ultimatum

Recuerdo el día en que las arañas salieron de sus agujeros y cubrieron la superficie de la luna. Los telescopios de la NASA capturaron en video de alta definición a las olas de criaturas, arrastrándose como un líquido hasta donde el cuadro alcanzaba. Eran tan grandes como carros. Distinguir la forma de una sola, de entre la multitud, me llenó de asco por días.

Los temblorosos meses siguientes, la humanidad reaccionó a la presencia de formas de vida en el sistema solar, no en una remota luna como Titán, no en algún planetoide inhóspito del cinturón, sino en nuestro propio satélite. Muchos querían cristalizar el polvo de la superficie con cabezas nucleares. Otros querían la paz. Algunos los creían dioses.

Yo dejé de mirar hacia arriba por la noche: el rojo marrón de las criaturas se había devorado al conejo entero.

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Anomalías

Saludos, /x/

Soy nuevo aquí, no conozco las costumbres del lugar, un amigo me habló del foro luego que le contara mi historia y le mostrara los materiales que estoy a punto de compartir con ustedes. Él cree que algunos de ustedes lo apreciarán, pero para serles honesto, desde donde estoy sentado este sitio parece más un refugio de idiotas que un “foro de imágenes” sobre lo paranormal. Pero bueno, necesito compartir esto de forma anónima, por razones que se volverán claras. Técnicamente, estaré rompiendo la ley, pero si he entendido cómo funciona este lugar, este hilo de conversación desaparecerá pronto.
Esta es la cosa: soy editor de una pequeña editorial en los Estados Unidos, no voy a decir ni cuál, ni dónde, así que no pregunten, quiero mantener mi empleo; la paga no será maravillosa, pero es un trabajo sencillo y me gustan las personas con las que trabajo. Mucho de lo que publicamos está en la línea de publicación de lo que se conoce como table books.
Es el tipo de libro que la gente hojea cuando está aburrida, pero casi nadie lee de principio a fin. Historias breves de ciertas ciudades o lugares que se venden bien en tiendas de recuerdos, biografías y fichas geográficas ocasionales, el catálogo de algunos museos y ese tipo de cosas. Es aburrido, pero paga las cuentas, tenemos suficientes proyectos y nuestros libros venden para mantenernos a flote; lo que ya es mucho más de lo que muchas pequeñas editoriales pueden decir.
Sobrevivir en este negocio te hace famoso entre historiadores ociosos y gente que se siente experta en una que otra ciudad en medio de la nada, Idaho o algún tema esotérico que en realidad a nadie le importa. Recibimos un montón de manuscritos no solicitados de gente que realmente no debería estar escribiendo libros y CDs llenos de fotografías, de gente que en realidad no debería estar tomando fotos. Como somos pequeños y no tenemos una plaza para un editor de adquisiciones, el trabajo de ir entre la pila de curiosidades se rola entre la gente de la oficina.
A veces alguien encuentra algo que vale la pena y pasa el proyecto al resto de nosotros, pero nuestro director editorial tiene la última palabra. Por los últimos nueve meses he estado trabajando en un libro que emocionaba a todo el mundo en la oficina. Nuestro editor adjunto lo encontró durante su turno de revisar. Un viejo que no nombraré nos había contactado de la nada, ofreciéndonos la oportunidad de publicar su archivo de rarezas fotográficas si demostrábamos tratar el tema con el respeto y la seriedad que él sentía que merecía.
Para usar su definición y explicar el título del libro, las fotografías eran “anomalías”, es decir que mostraban algo fuera de lo normal o de alguna forma inexplicable y que usualmente contaba con una historia interesante para acompañarlas. La mayoría de ellas pertenecía a la primera mitad del siglo XX.
Como dije, no era el tipo de cosas que publicábamos, pero las muestras que el tipo mandó en su propuesta eran bastante sugerentes y una vez que vimos el resto de ellas, leímos algunas de las historias y nos dimos cuenta de que ninguna de estas fotografías eran conocidas, supimos que teníamos algo que atraería la atención de la gente. El formato iba a ser simple y clásico, con un montón de espacio blanco; cada foto aparecería en impresión de alta calidad en la página derecha, seguida de una página izquierda en blanco y luego un par de párrafos describiendo la fotografía en la siguiente página derecha.
Desde el principio, trabajar con el tipo fue una pesadilla y nos llevó una eternidad porque se negó a mandar más de un documento a la vez. Él me mandaba una pieza por correo certificado, yo la recibía, la escaneaba y la devolvía por correo certificado de nuevo. Sólo al recibir la anterior, mandaba la siguiente. Parecía pensar que su colección era extremadamente valiosa y estaba bastante paranoico al respecto de perderla, así que sólo asumía el riesgo de una pieza a la vez. Al final, habríamos invertido tanto solamente en costes de envío que hubiera sido mucho más barato mandarme hasta su domicilio con un scanner y una laptop.
Estábamos tal vez a un tercio del proceso de producción cuando este cabrón nos jaló el tapete. Alguien le había ofrecido una gran cantidad de dinero por las fotos, mucho más de lo que le habíamos ofrecido por los derechos de edición, con la condición de que la producción del libro se detuviera y las fotografías permanecieran lejos del público general. Exigimos que nos los dijera de frente e intentamos razonar con él, apelando a su orgullo y su deseo de ser “académicamente aclamado” y por algunos días, pareció que había funcionado. Pero cuando regresó a casa, cambió de opinión de nuevo, insultándome a mí y a mi editor por teléfono, exigiendo que se detuviera la producción del libro.
Contrató un abogado que se inventó algunas mierdas para anular el contrato y nos amenazó con una demanda que nos llevaría a la quiebra si continuábamos con el proyecto y perdíamos el juicio. Para añadir a la ofensa, la firma de abogados mandó a un pequeño y molesto ingeniero en sistemas a nuestra oficina para asegurarse de que los originales fueran eliminados por completo de nuestras computadoras. Ya que la gran mayoría del proyecto estaba guardado en mi máquina y había tirado meses enteros de mi vida en él, me sentí y aún me siento violentado y molesto con el asunto.
Alguien debería beneficiarse de todo ese trabajo. Esas son las razones principales por las que me encuentro aquí. No cuento con los scans en alta resolución que hice de las fotografías, pero guardé borradores de trabajo de las descripciones originales y catorce imágenes de calidad media (thumbnails) que Quark creó mientras diseñaba la versión para imprenta. No me pregunten por qué seguimos usando Quark, es lo que sabemos usar y por lo que pagamos hace ya bastante tiempo. No se supone que lo haga, pero ocasionalmente me llevo algunos archivos de Quark a casa para trabajar los fines de semana.
El archivo completo, con las imágenes en alta definición se volvió demasiado pesado para que estuviera llevándomelo a mi casa —la mayoría del tiempo en casa sólo estoy experimentando con fuentes y esquemas de maquetación— así que nunca añado las imágenes originales hasta que termino. De cualquier forma, luego que toda esta mierda acabó, descubrí que tenía uno de esos archivos de trabajo en la computadora de mi casa, con todo lo que habíamos llegado a terminar, así que extraje los textos y las imágenes. Ustedes son beneficiarios de esto. Que quede en claro que no puedo confirmar nada sobre la veracidad de estas fotos. No estoy aquí para convencerte de que son reales. Sólo las estoy dejando aquí porque creo que merecen ser vistas y no terminar ocultas en la colección privada de algún cretino ricachón.

[Clic en la imagen para ir a la historia]

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Manuscrito recuperado de las instalaciones de investigación genética de la compañía [editado]. Como se detalla en los testimonios anexos el complejo está dividido por el área de observación y un área de aislamiento. El acceso al área de aislamiento estaba barricado; en algún punto, las instalaciones fueron incendiadas. Restos humanos y señales de pelea abundan en todo el complejo. §abrir

Beau y los atrapasueños

Últimamente los sueños están de moda, hablemos de sueños. Beau no siempre me visitaba a la hora de jugar. Podía también soñar con él en la noche, acompañarlo en alguna aventura o continuar con una previa. Tal vez es por eso que estos recuerdos son tan difusos. Algunas partes son muy vívidas, como si las hubiera visto de primera mano; otras apenas tienen sentido y apenas si entiendo lo que está pasando.
Llamemos a esta historia:

 
 
 

BEAU Y LOS ATRAPASUEÑOS

Al Rey Beau le encantaba verme dormir. Recargaba la barbilla en mi cama y sonreía desde ahí. A veces platicabamos, pero lo teníamos que hacer muy bajito, para no despertar a mi mamá.
“Te traigo sueños”, me dijo una noche. “Puedo traer cualquier sueño que quiera de sus campos, y dártelo mientras estás dormida”.
Le pregunté cómo es que eso era posible y esta es la historia que me contó.
En sus expediciones, el Rey Beau no sólo venía a nuestro mundo para robar voces.  Había muchas cosas más qué hacer y muchos otros lugares qué visitar. En un viaje en particular, se encontró en El campo de los Sueños. Estos no eran campos como podríamos pensarlos, con pasto o flores, sino más bien un espacio conformado por una niebla abultada que no se disuelve. De entre la niebla, podían observarse chispazos, como rayos pasando entre las nubes de una tormenta cuando esta no cubre por completo el cielo. Al estallar, los chispazos proyectaban imagenes sobre la niebla, pero sólo por algunos segundos. Las escenas mostraban a veces, personas volando y a veces animales o lugares. Eran sueños.
Beau no estaba solo en esos campos. Conforme avanzó por entre la niebla, se encontró con un puño de criaturas. Estaban sentados en alguna piedra o recostados por ahí, mirando hacia la niebla. Sostenían unos tubos largos, que usaban para aspirar los chispazos cuando aparecían. Atrapaban los sueños y se los comían.
Los sueños no son nada. No tienen ningún valor, ni ninguna sustancia. Sólo son pensamientos perdidos, la pelusa que la mente suelta. Al menos es así como Beau llegó a describirlos. Los atrapasueños sólo le prestan especial atención  a los buenos sueños, porque son los más ricos. De sus cuerpos les salían largos tentáculos que funcionaban como raíces, siempre buscando por más para alimentarse. Cualquier cosa que apareciera en su campo los atraía.
Beau, como de costumbre, no tenía miedo de ningún sueño ni ningún atrapasueños. Caminó por el campo por que no había manera de rodearlo y en definitiva no pensaba regresar por donde había venido después de encontrar un lugar tan interesante. Para su mala fortuna, los tentáclos de los atrapasueños comenzaron a notarlo y pronto los mismos atrapasueños no pudieron resistir intentar agarrarlo de la ropa y arrastrarlo hacia ellos. Los atrapasueños no tienen dientes, porque todo lo que hacía era chupar por sus tentáculos. Sus ojos son enormes y sus narices son como un pico. Beau intentó luchar con ellos, pero a diferencia de las caras en la cueva de la bestia del closet, los atrapasueños no están fijos a un lugar y pronto lo superaron en número.
Beau arrebató uno de los tubos para chupar sueños e intentó mantenerlos a raya, pero los tentáculos eran muy pequeños y flexibles y pronto algunos comenzaron a clavársele en la piel. Justo cuando los atrapasueños lo tenían rodeado y comenzaban a lastimarlo, el sonido largo y cansado de un cuerno sonó. Las criaturas se detuvieron y luego comenzaron a alejarse, como si de pronto Beau se hubiera vuelto venenoso. Cuando todos terminaron de alejarse, Beau se encontró delante de un guerrero en un caballo pálido.
“Has molestado a los atrapasueños”, dijo el guerrero.
“Ellos empezaron”, respondió Beau, “yo sólo quería pasar”.
“Debes ganarte el paso en mi reino”, respondió el guerrero, “te ayudaré, puedo ver que eres un amigo de la Luna”.
Beau caminó con el guerrero através del campo. Junto a él, los atrapasueños lo ignoraron y volvieron a la tarea de chupar sueños de la niebla. El guerrero era joven y de apariencia delicada; su actitud era tan distante como el de las criaturas a su alrededor y Beau comenzó a sospechar que la niebla tenía algo qué ver con todo eso. El guerrero brillaba ligeramente con la luz de los sueños, como si fuera de plata y obsidiana.
“la Luna es mi hermana”, dijo el guerrero. “Yo cuido de los sueños. Mi gente los hace y los enviámos a los durmientes, en el otro lado”.
“¿Y dejas que esas cosas se los coman?”, preguntó Beau.
El guerrero se encogió de hombros “está en su naturaleza, no es mi papel detenerles”.
Beau dio un gruñido de molestia, pensando que eso era tonto. “Yo soy el rey del Lugar Callado. Nadie toma lo que es mío. Si lo hicieran, me comería sus voces y los dejaría sin piel.”
“Entonces puedes ayudarme”, le dijo el Rey del Sueño.
El Rey del Sueño llevó a Beau a una torre alta hecha de piedra pulida, tan tersa como el hielo. Subieron por la torre hasta la cámara real, donde asomaron por un balcón y miraron los enormes campos en donde la niebla se extendía hasta donde el ojo alcanzaba a ver. Había más que atrapadores en los campos; había grandes ríos que se extendían por la planicie y extrañas criaturas andando en manada, pero hacia el Oeste, la niebla se volvía oscura. Los chispazos de los sueños parecían más enojados y frenéticos y los atrapadores yacían en el suelo, siendo picoteados hasta despedazarse por unos extraños monstruos parecidos a enormes pájaros. Estos buitres no cesaban de picotearlos  hasta que de los atrapasueños no quedaba nada.
“Observa”, dijo el Rey del Sueño y apuntó hacia aquél rincón desolado y oscuro.
Mientras un nuevo atrapador sólo se concentraba en esperar un nuevo sueño, otro de esos pájaros volaba sobre él. El monstruo esperó hasta que la situación pareciera idónea y entonces se fue en picada para atacarlo. Dejó tuerto al atrapador con sus patas y usó su pico dentado para arrancarle una mejilla. Los tentáculos del atrapador de inmediato intentaron atacar, pero por algún motivo resbalaban por encima del ave.
Son sus plumas”, explicó el Rey. “Son muy aceitosas, los tentáculos se resbalan”.
El llanto del atrapador atrajo más de esos monstruos. Pronto su cuerpo no hizo otra cosa que saltar en pequeños espasmos mientras docenas de esas criaturas se quedaban con los últimos pedazos de carne. Alrededor del atrapador, la niebla pareció crujir y adquirir ese tono sombrío y muerto, sumándose al rincón oscuro. El resto de los atrapadores ignoraron a su amigo caído y no se movieron de donde estaban, estaban muy ocupados con los sueños.
“Mi hermano ha hecho un pacto con La oscuridad. Quiere infectar los sueños y enviar la oscuridad a los durmientes. Sus pesadillas van a destruir mi campo. No cuento con ningún ejército. Mientras controle a los gusanos, no puedo detenerlo.”
“Esos no son gusanos”, contestó Beau.
“No ellos, ellos se alimentan de gusanos”.
Cuando recién llegó al campo de los sueños, Beau creyó que sería fácil pasar. El problema del Rey del Sueño no le interesaba, incluso aunque La oscuridad nunca hubiera sido una aliada del Lugar Callado. Aún así, una parte de la Luna aún se encontraba en su corazón y ese fragmento nunca permitiría que Beau se cruzara de brazos mientras este lugar era consumido por La oscuridad. Así que aceptó ayudar al rey.
Beau era muy listo y sabía mucho sobre gusanos. “Sólo existe un gusano, incluso si existen miles”, le explicó al principe. “Matarémos ese”.
Aunque a Beau nunca le daba miedo nada, no era ningún tonto. Internarse en el parche de niebla consumida era como regalarse a los cientos de monstruos pájaro que rondaban el lugar, y eso sin mencionar a los atrapadores, que sin la compañía del rey, también comenzarían a molestarle; así que siendo tan inteligente como inteligente era, él decidió dos cosas.
Primero, que el Rey del Sueño lo acompañaría, por que esto era sobre todo su culpa. Segundo, que viajarían al Gusano por los túneles del Gusano. Claro que tenía sentido. Al Rey del Sueño no le hicieron gracia ninguna de las dos ideas y a Beau le pareció verlo al punto del llanto delante de la idea de ensuciarse, pero a Beau no le interesaron esas lágrimas.
El rey del Sueño lo llevó a una gran grieta en el suelo, donde las costras de mala niebla que plagaban el reino se reunían. El agujero estaba rodeado por esqueletos de atrapadores y de sus tubos, pero los pájaros monstruo habían abandonado el área hacía mucho, en favor de terrenos más fértiles para cazar. Con el arco del Rey y las cuchillas, las voces, la rapidez y la fuerza y todas las demás habilidades de Beau, estaban lo más listos que podían estar y andaron hacia el agujero.
La red de túneles se bifurcaba y de vez en cuando, tenían que arrastrarse por espacio angostos o anchar algún agujero. El Rey usó algo de luz prestada de su hermana para guiarles en el camino. La luz rebotó por los muros del túnel y las colas de cualquiera de los pequeños gusanos que tal vez les habrían molestado. Fonalmente, llegaron a una cámara amplia. Estaba encendida con llamas oscuras y heladas y cubierta con la misma piedra pulida que la torre del Rey. En el centro, un joven guerrero muy parecido al mismo Rey les miró llegar desde su trono; era dorado y azul. A su lado, enrosacado y con un rostro sin rostro, se encontraba el Gusano. Pulsaba, inmóvil, como una vena viva y suelta. El guerrero tomó un cuchillo y le cortó dos rebanadas. las rebanadas cayeron al suelo y de ellas surgieron dos gusanos más.
“¿Lo ves Rey?”, señaló Beau. “Sólo hay un Gusano”.
Dicho lo anterior, atacó.
Por supuesto que el Rey de las Pesadillas no iba a permitir que Beau simplemente matara a su gusano. Dejó salir un fiero lamento y los dos pequeños gusanos respondieron de inmediato. Detrás de su arrastre su rastro dejaba una baba venenosa y ácida que carcomía la piedra pulida. Sus hocicos se abrían grandes y hambrientos. El Rey del Sueño fue rápido en perforar a uno de ellos de un flechazo, Beau esquivó al otro y dejó salir una de sus voces perforantes, que lo detuvieron en seco y lo hicieron enroscarse en una bolita.
El Rey del Sueño cargó otra flecha y la apuntó hacia el Gran Gusano. El monstruo se movió y trató de caer encima del Rey, siseando mientras flecha tras flecha penetraba su carne. Mientras el Rey estaba enfocado en salvar a su reino, Beau le prestó más atención a las cosas que en verdad importaban y lo que en verdad importaba en ese momento para el rey de las pesadillas, era proteger la piedra que colgaba de su cuello. Beau supo esto por que era un gran cazador y los cazadores siempre han sido capaces de detectar cómo alguien protege algo valioso. Esa piedra, decidió Beau, era su blanco. Mientras el Rey del Sueño mantenía al Gusano ocupado, Beau fue tras el Rey de las Pesadillas.
“No me interesa por qué ayudas a la oscuridad”, le dijo mientras sus cuchillas chocaban contra la espada del oscuro. “No me interesa que tú también seas un hermano de la Luna. Esa piedra es mía y la tendré”.
El rey de las Pesadillas era un gran guerrero, rápido, aunque pequeño; pero la desesperación le hizo titubear y alterar sus tácticas para proteger la piedra y esto era algo que Beau reconocía muy bien. Soltó dos voces en los oídos del Rey, confundiendo sus sentidos y alterando su balance. En esta ventana de oportunidad, Beau le arrancó la piedra del cuello.
El gran Gusano se detuvo, lo que era bueno, ya que al Rey del Sueño casi se le terminaban las flechas, que ahora cubrían al gusano con un dolor que debió ser enloquecedor, pero los gusanos no son en realidad criaturas muy inteligentes y raramente les llega a interesar el dolor. Se detuvo y miró a Beau, que entonces entendió lo que había conseguido.
“Puedo hacer que el Gusano se coma a tu hermano”, le dijo Beau al Rey del Sueño.
El Rey de las Pesadillas, entendía su derrota y que era incapaz de escapar, así que no lo intentó.
“No”, suplicó el Rey del Sueño, “está en su naturaleza”.
Normalmente, Beau lo hubiera hecho de cualquier modo, pero de nuevo ese pedazo de Luna que llevaba adentro, lo hizo enviar al Gran Gusano lejos, de vuelta a su tierra, para nunca volver a los campos del sueño. Beau se quedó con el corazón del gusano para él y el Rey de las Pesadillas regresó también a su torre, derrotado por última vez.
Como fuera, Beau todavía no terminaba. Le irritaba sobre manera que ni los atrapadores ni su Rey hicieran nada para defenderse y odiaba que los atrapadores tomaran sin devolver nada. Así que se detuvo desde la torre del Rey y rugió en una voz tan terrible que incluso la niebla tembló y los sueños callaron por un momento.
“ESCUCHEN”, rugió. Y por una única vez, los atrapadores escucharon.
“NO PUEDEN DEDICARSE SOLO A COMER SUEÑOS. DEBEN TENER UN PROPÓSITO. MIREN”.
Apuntó a uno de los monstruos pájaro, dando vueltas por encima de la niebla, buscando algún gusano, acechando a los atrapadores.
“PELÉEN”.
Y uno de los atrapadores lanzó su tubo al cielo, y el tubo atravesó al pájaro por el corazón, haciendolo caer al suelo. Lo que el pájaro soltó por la herida, era casi tan dulce como los sueños. De ahí en adelante, El Rey del Sueño tendría un ejército y a Beau se le concedería llevarse cualquier sueño que le diera la gana, como recompensa a su ayuda.
Y es por eso que siempre tuve buenos sueños cuando era una niña.

§

el papel a media calle dice

Toda familia, en todo pueblo, en todo país, en cada continente tiene uno, ¿no lo sabías? Es un gabinete que no es particularmente llamativo por nada, no está fuera de lugar, no se ve feo; lo más probable es que sea un mueble en donde no guardan nada, o guardan poco; la pintura se le está descascarando en una de las esquinas y la manija para abrirlo está floja; su interior huele a polvo, el pedazo de pared que puede verse dentro, no coincide con el resto de la pintura de la casa.

Te escondiste ahí, jugando a las escondidas. Cuando volviste a salir, ya no estabas en la misma dimensión. Tranquilo, las diferencias son mínimas.

Pero allá, todos te extrañan.

Vox y el rey Beau

¿qué harías si descubrieras que Beau es real?

No tengo idea. Creo que ese es el motivo por el que me he acostumbrado a venir aquí y charlar con ustedes. Estoy por completo dispuesta a creer que me estoy volviendo loca o tengo un tumor en el cerebro. Fui criada por un médico, tengo fe en la medicina moderna y la ciencia.

Por otro lado, sé lo que vi la otra noche. Ese hombre en mi cuarto estaba ahí, el sonido del suspiro estaba ahí, afuera de mi cabeza, nada imaginario. Además, mi mamá me vio moverme como una araña por su cuarto cuando era niña y algo le pasó a mi gato. Tal vez así sea como la gente loca se siente. Pero si esto es real, de verdad, no tengo ni la menor idea de lo que debería de hacerse.

Lo siento, acabo de colgar con un amigo. Es el mismo que vino el otro día y me ayudó a revisar que no hubiera nadie en mi casa. Al parecer acaba de sufrir uno de esos casos de “parálisis de sueño”. Abrió sus ojos y creyó estar escuchando voces en su habitación. Como en esta clase de casos, no podía moverse y una figura oscura lo estaba observando desde los pies de su cama. No sabe cuanto tiempo duró, la figura se desvaneció y él despertó y pudo moverse de nuevo.

No le he contado todo, sólo sabe que creí ver a alguien en mi casa la otra noche. Está asustado por que nunca ha experimentado una parálisis de sueño antes, así que probablemente vendrá de visita para calmarse. A estas alturas estoy tan cansada de estar sola que probablemente le contaré todo.

  §jeep, jeep

Vox y el Rey Beau

Peludito

No tengo la menor idea de qué tan real es este recuerdo, tiene la misma textura de los sueños que tenía cuando caminaba dormida; lo pude haber imaginado.

Cuando era muy pequeña, teníamos un gato gordo y naranja que se llamaba Peludito. Peludito y yo no nos llevábamos bien, sobre todo por que no era la clase de gato que tolerara niños. Yo lo quería mucho. Un día, después de lo que mi mamá vio, yo estaba jugando con Peludito y debí de jalarlo o algo, por que me mordió y salió corriendo. No había sido una mordida muy fuerte, pero me hizo llorar.

Al parecer esto no le gustó mucho a Beau. Esa noche, recuerdo haber despertado al oirlo llamándome. Muchos de mis recuerdos sobre Beau son sobre todo de su voz y de casi nada más; tal vez su rostro flotando en un espacio oscuro. Esa noche apareció entre mi cama y mi ventana, cuando abrí los ojos se inclinó para sonreirme con su fila de colmillos. Es una imagen pertubadora que me da escalofríos recordar y que no tengo ni la menor idea de cómo fue que no me hizo gritar en ese entonces.

§Ven a ver algo

Estampida

Escuchar pasos no es inusual cuando duermes en un sótano, así que decido no ponerles atención, asumir que es mi hermano y continuar con cualquier cosa tonta que esté haciendo en ese momento. Los zapateos no cesan, ni van, ni vienen; parecen venir de un mismo lugar. Me da la impresión de que se están burlando de mí y eso comienza a molestarme. De pronto comienzan a aumentar de volumen hasta el punto en el que me hacen dar un suspiro de exasperación, ¿qué está haciendo mi hermano? Me quedo sentado sobre la orilla de la cama, porque es imposible concentrarse en otra cosa. Es como si estuvieran dando de pisotones por todo el espacio arriba del cuarto.

Los pasos se vuelven más rápidos… más agresivos. Continúan, hasta que comienzan a formar un ritmo, más fuerte, más duro; termino por entenderlo: lo que está haciendo ese ruido, no es humano, nadie puede moverse así.

—¡Qué Carajo! —interrumpo. Todos los sonidos se detienen. Todo está callado. Entonces escucho unos pasos tranquilos, curiosos, dirigiéndose a la puerta de mi sótano. La puerta se abre y los pasos se detienen de nuevo. Escucho mi respiración por los siguientes tres minutos. Pensando que ha terminado, exhalo. Los pasos se aceleran por las escaleras. Tiro una silla al levantarme. Corro hacia el closet, veo de reojo una criatura grotesca, lampiña, en cuatro patas, bailando hacia mí, regolpeteando sus patas deformes en un ritmo intoxicante. Salto al clóset y cierro la puerta. Hay una pausa de medio segundo, antes de que el ritmo comience a sonar sobre la madera de la puerta.

 No se detiene. No hay descanso. No hay alivio. Ha estado ahí por horas. Me descubro regolpeteando los dedos con su ritmo. Tan súbito como ocurre, termina. Espero algunos segundos antes de asomarme. Se ha ido. Enciendo una luz y me siento. Terminó. Me relajo y pienso. Mis pies están regolpeteando contra el suelo. Esta canción no es tan mala, me comienza a gustar tanto que podría bailar, bailar con ella. Me dejo caer sobre mis manos y mis pies, comienzo.

Malingo

Una vez, en el circo contratamos a un payaso que actuaba bajo el nombre de Malingo. Creo que todos sabíamos, desde el comienzo, que algo andaba mal con Malingo y si en la multitud de un circo, eres considerado extraño, algo debe andar de verdad mal contigo. Apestaba, no solo a alcohol (que parecía ser su única fuente de alimentación), sino a dulce y nauseabunda. Se movía de manera torpe y no, no era gracioso, era demasiado rígido para parecer, de hecho, un payaso. Desde el primer día se mantuvo al margen de los demás; no que nadie tuviera intención de hablarle.

Una noche nos llamó a todos la atención. Se veía… peor. Estaba imitando a los acróbatas en uno de sus números. La idea era que usara el trampolín y diera un par de maromas en el aire, antes de dar contra el suelo. Durante los ensayos, siempre se había levantado después del golpe, era parte del acto. Pero esa noche, delante de toda el público en la carpa, no se levantó. Fui el primero en llegar hasta él, porque siempre estoy presente durante el acto de los payasos. Si la pestilencia no me dejaba claro que algo grave había pasado, podía ver también el enorme agujero en su estómago. Era como si hubiera reventado. Por fortuna, logré hacer que los payasos hicieran “la ambulancia”, antes de que el público notara que no era parte del show (lo cubrí con un mantel que teníamos en la pista).

Tenemos un doctor en la tropa, para los accidentes. Examinó a Malingo y me dijo que el payaso debía tener semanas de muerto. Lo que había pasado, es que el acto había terminado por ser demasiado para su cuerpo en descomposición y el impacto, efectivamente, lo había reventado. Nadie de nosotros pudo entender cómo era posible que alguien ocultara esa condición (por llamarla de algún modo) bajo un montón de alcohol y gruesas capas de maquillaje.

Él fue hacia el Este

Si estás leyendo esto ahora, entonces conociste a ese cabrón y te vio la cara como a mí, seguro te dijo que tenía dinero y algo de hierba por aquí cerca y que dentro de un rato irían tú y sus amigos en ese carro deportivo a buscar una fiesta, que como eras extranjero te lo invitaría todo, para que nunca te olvidaras de Paris… supongo que tampoco abrieron esas cervezas delante de ti, ¿cierto? No te sientas mal, los turistas somos unos estúpidos. Mientras me arrastraban los escuché hablar de este lugar, no mucho realmente, pero si lo que dicen es cierto, estamos en problemas: las catacumbas de Paris son gigantescas. La ciudad tiene que estar en alguna parte, la salida tiene que estar en alguna parte, la cosa es que también repetían otro par de palabras: “trampas” y “desaparecidos”. No sé cuánto tiempo me quedé acurrucado llorando. Podría estar amaneciendo o anocheciendo ahora. La cosa es que he decidido romper uno de los gusanos de luz que tengo en la mochila y usar mi libreta de esbozos para escribir esta nota y pegarla en la primera bifurcación de túneles. Decidí esto: voy a intentar salir de aquí y voy a intentar ayudarte, lo logre o no. Voy a caminar en dirección al Este aquí, si resulta que todo está bien hasta la siguiente bifurcación, arrancaré la hoja y la dejaré aquí; para que sepas que el camino es seguro. Buena suerte, para los dos, supongo.

La luz del encendedor apenas bastaba para distinguir las letras. Un viento helado vino e hizo bailar la flama, casi apagándola. Habías encontrado la libreta justo en la primer bifurcación, en el cuaderno, así que el Este no era buena idea. Extendiste el encendedor en dirección a una de las bifurcaciones, y luego a otra. Qué mal que no había dejado aquí mismo su brújula.

Los Pedazos

Okay, /x/, o quien sea que termine leyendo esto; escribo aquí por que creo que es más fácil hablarle a la gente a la que esto le importa. Si te gusta y te atrae el horror estás en peligro. No sé que son, no voy a pretender que sé todo lo que está pasando, pero voy a intentar explicarte.

Hace un año estaba despierto a las tres de la mañana, ya sabes, en esa parte de la noche que parece que todo desparece, tonteando en internet, buscando alguna creepypasta que no hubiera leído antes, comiéndome las uñas,  sabes de lo que hablo cuando escuché unos ruidos en mi cocina. Era dueño de una gatita, pensé que era ella, hasta que la vi dormida en mi cama. Estaba muy sugestionado, así que me dio miedo y decidí ir a ver. Vivo solo, en un departamento con una sola pieza, una cocina, una sala y un baño. Mi cuarto da a la cocina. No tenía ninguna luz encendida, la luna brillaba en los mosaicos del suelo. Bajé la cabeza y me quedé quieto para escuchar… nada.

Me sentí tonto por ser tan miedoso. Ruidos de cualquier casa, nada más, ¿no? tal vez un ratón en las paredes. Iba de regreso a mi cuarto cuando lo escuché de nuevo y ví algo como moviéndose hacia el baño. Pequeño, no parecía una rata. Se movía… se movía rápido, pero chistoso; como si estuviera lastimado. Sentí un hueco en la panza, como cuando vez una araña cerca de tu cama o un video de accidentes.

§léeme

Vox y el Rey Beau

Para recapitular, he comenzado a escuchar y ver cosas: silencios extraños en mi casa y hace una noche, un hombre a los pies de mi cama, de paso mi radio deja de emitir ruido sin razón alguna; cuando le conté a mi mamá, ella recordó que cuando era una niña, tenía un amigo imaginario extrañísimo llamado Beau, que me contaba historias y provocaba silencios como esos. Les sugiero leer todo lo que se ha dicho antes, por que tal vez sea más fácil entenderlo así que con este pequeño sumario.

Logré dormir un par de horas en el sillón anoche; a primera hora de la mañana llamé a mi universidad y programé una visita con el terapeuta de guardia. Los servicios de salud mental en mi campus son eficientes y yo ya estaba en un diván esa misma tarde, eso me ayudó a calmarme.

El terapeuta se dedicó a establecer mi historia y entender mi problema. Todo lo que le dije fue que estaba escuchando voces, y que de verdad estaba muy preocupada. El terapeuta, de hecho, fue comprensivo. Me dijo que la gente solía saltar a diagnosticar Esquizofrenia en cuanto alguien comenzaba a “oir voces”, pero que no es el único motivo: Los amigos imaginarios surgen de las líneas desdibujadas entre la realidad y la fantasía que un niño puede percibir y de nuestra necesidad de control y seguridad. Si mi amigo imaginario parecía estar a nada de volver, tal vez yo me encontraba lidiando con algún trauma de esos días, algo que tal vez experimenté y que estoy ignorando (la verdad no lo creo) o bien, algún recuerdo reprimido que se “aflojó” hace poco. Eso, o también, podía tratarse de algo en mi cerebro: un tumor, una lesión. Iniciamos con el trámite para lograr que la aseguradora aprobara una TAC.

Mientras tanto, me sugirió que intentara dormir. Era muy posible que esto se tratara de una combinación de poco sueño y el estrés provocado por mi rompimiento y mi mudanza. También me ha pedido que deje de tener miedo. Si me estoy volviendo loca, eso es manejable. Si hay algo traumático en mi pasado, hay que escuchar a lo que las voces dicen, para determinar qué es lo que intentan proteger. Tal vez Beau ha surgido de mi subconsciente por que cree que lo necesito. Cualquiera que sea el caso, la voz no está intentando dañarme, no me está ordenando que me prenda fuego o que asesine a nadie. No soy especialmente suicida, o depresiva, así que me ha dicho que no hay problema con respetar mi decisión de no consumir ningún medicamento por el momento y que no, de verdad no cree que termine encerrada en algún cuarto acojinado.

Después de esto, llamé a mi mamá, pienso que me vendría bien enfrentar esto en las formas más directas que me sean posibles, así que insistí y le pedí que intentara recordar toda la información y las historias sobre Beau, todas las cosas extrañas que pudieran haber ocurrido mientras jugaba con él. No le dije que estaba escuchando voces, ni que acababa de ir a mi primer sesión con el loquero, sobre todo por que no quiero asustarla; así que sólo le expliqué que estaba escribiendo algo para un proyecto de psicología y que necesitaba su ayuda. No estoy segura de si me creyó, pero accedió a contarme. Por cierto, si alguno de ustedes sabe cómo darle noticias así a sus padres, soy toda oídos.

Esto es lo que se me ocurre: yo les voy a contar algunas de las historias sobre Beau y algo de las cosas raras que acompañan esas historias, para ver si alguno de ustedes puede notar alguna cosa que a mí se me esté escapando. Sé que es mucho pedir, pero hasta ahora al parecer las historias les han gustado, y siento que me sería de muchísima ayuda.

No sé qué es lo que estamos buscando. De verdad que no. Como ya se los he dicho, no soy la clase de persona que se cree los cuentos paranormales o que cree que este tipo de cosas ocurran todo el tiempo. La magia no me parece interesante, nunca he visto un OVNI y soy la primera en no tragarme nada de lo que esos programas de aparecidos muestran en videos borrosos. Aún así, por primera vez en mi vida, estoy dispuesta a admitir que todo esto es un poco inexplicable, que tal vez se trate de un Tulpa, o que tal vez algo se encuentre jugando con mi mente. Si, por otro lado, resulta que simplemente me estoy volviendo loca, tal vez de todas formas podamos encontrar algún significado oculto.

Antes de comenzar con las siguientes historias, quiero dejar establecidos algunos detalles que creo que no he respondido aún; este mismo trasfondo tal vez nos permita contar con más luz sobre lo que voy a contarles:

  • Beau fue mi amigo más o menos desde mis cuatro años hasta más o menos los ocho.
  • Como niña, nunca estuve cerca ni interesada en las historias de miedo o las películas violentas. Algunas de las imagenes en estas historias son un poco densas y honestamente no comprendo cómo salieron de mí a los cuatro años. No soy una persona sombría y no me gusta el gore ni ninguna de esas cosas.
  • Hasta donde sé y mi mamá puede recordar, nada terriblemente malo me ocurrió cuando era niña.
  • El motivo por el que Beau me asusta, real o no, es por que se trata de un monstruo come voces, y que cuando “jugábamos juntos”, definitivamente le conté a mi mamá que un día me amenazó con arrancarme y comerse mi voz. Mi mamá lo describe de una forma muy precisa: algo así como si yo hubiera estado cuidando un tigre bebé, aunque me diviertiera, incluso yo misma podía ver algo de peligro.
  • De la misma forma, no puedo decir que alguna vez me haya lastimado. La vez que me amenazó, me amenazó y punto; ahora que ha vuelto a aparecer, tampoco intenta lastimarme, o no me lo parece. Todo lo contrario, creo que me ayudó a descubrir la infidelidad de mi novio y si me asusta, lo hace simplemente por existir.
  • No tienen que creerme una sola palabra; no hay problema, como se los dije, no estoy escribiendo esto para conseguir atención o fama; fuera de estos hilos en el foro, “Vox”, no existe. Sólo quiero arreglar esto y tener mi vida normal y aburrida de vuelta; si de paso esto les entretiene, adelante.
  • Por favor, no tomen estas historias y las reescriban como propias porque pues, son mías, incluso si son un poco extrañas, se trata de mis recuerdos. Como sea, siéntanse libres de dibujar lo que gusten; no tengo idea de por qué me pedirían permiso para algo así, pero como sea.

Voy a contar esto tal y como lo recuerdo, con los espacios que mamá me ayudó a llenar; si llegan a verse demasiado estilizadas, esto es culpa de mi intento burdo por resumir, no soy una escritora. También, lo siento de nuevo si son estúpidas, recuerden que sólo tenía cuatro años.

 
 

§Habitarlo

Vox y el Rey Beau

Perdón, he vuelto. La radio ha dejado de sonar. Está encendida, está sintonizada en la estación, simplemente ha decidido no hacer ningún sonido. Increíble. Estaba tan asustada que he decidido tomar una de sus sugerencias, e intentar comunicarme; pero todo lo que logré decir fue “por favor para”.

Así que ahora tengo la televisión y cada luz del apartamento encendidas, ¿se les ocurre qué podría cantar?

§ ♪She´s a maniac, maniac ♪

La Historia de Fantasmas de Humper Monkey

Capítulo 6

 De regreso, todo el mundo hablaba en voz baja. Había diez de nosotros, pasándonos una botella de Ausbach; tres adelante, cuatro en medio, tres en la caja trasera.

En entrenamiento, cuando íbamos a algún lugar en camioneta, siempre íbamos platicando en el camino. En este viaje, todo lo que hicimos fue pasarnos la botella y un cigarro que Cobb había prendido. Vickers se veía bastante inquieto, le daba largos tragos a la botella mientras miraba a lo lejos.

Nos acabamos tres botellas antes de llegar.

Bajé de la camioneta con un salto y miré el edifico al que tenía que entrar, otra vez. El ejército esperaba que convirtiera este lugar en mi hogar, que me gustara. Aquí, unos hijos de puta que salen en el diccionario para definir la palabra “maldad”, habían asesinado gente, torturándola, golpeándola, practicando técnicas de estrangulamiento y dios sabe cuántas porquerías más. Era de tres pisos. Nadie había bajado al subsótano, ni subido al ático. El techo estaba ligeramente inclinado, supongo que tras años de nieve. Noté unos aros de metal allá arriba y le pregunté a Thompson qué eran.

§reconocer