Las desapariciones de la Señora Yurno

Durante sus últimos años, Josephine Yurno paseaba por la tarde y hasta el anochecer, por las calles de su amado vecindario en Norwich, Connecticut. En Noviembre 12, de 1935, no regresó. Búsquedas exhaustivas se convocaron por la policía y junto a grandes grupos de voluntarios, se dieron a la tarea de encontrar a la anciana, infructíferas; no había ni siquiera pistas sobre su paradero.

3 años después, la señora Yurno apareció acuclillada delante de la casa de uno de sus vecinos, intacta y en excelente estado de salud. Al preguntársele sobre su paradero durante todo ese tiempo, la señora Yurno fue incapaz de comprender la pregunta: desde su punto de vista, el tiempo no había pasado.

Sus vecinos se lo suplicaron, pero se negó a recibir tratamiento y decició continuar con su vida como si nada hubiera pasado; incluyendo por supuesto, sus paseos nocturnos. Otro vecino suyo le tomó esta foto en Otoño de 1938. Las nubes de humo de las piras de hojas secas en llamas le imprimieron una atmósfera apropiada. Durante el mes de Noviembre de 1940, cinco años después de su desaparición, la señora Yurno se esfumó de nuevo; esta vez para no volver nunca más.

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Vox y el Rey Beau

Para recapitular, he comenzado a escuchar y ver cosas: silencios extraños en mi casa y hace una noche, un hombre a los pies de mi cama, de paso mi radio deja de emitir ruido sin razón alguna; cuando le conté a mi mamá, ella recordó que cuando era una niña, tenía un amigo imaginario extrañísimo llamado Beau, que me contaba historias y provocaba silencios como esos. Les sugiero leer todo lo que se ha dicho antes, por que tal vez sea más fácil entenderlo así que con este pequeño sumario.

Logré dormir un par de horas en el sillón anoche; a primera hora de la mañana llamé a mi universidad y programé una visita con el terapeuta de guardia. Los servicios de salud mental en mi campus son eficientes y yo ya estaba en un diván esa misma tarde, eso me ayudó a calmarme.

El terapeuta se dedicó a establecer mi historia y entender mi problema. Todo lo que le dije fue que estaba escuchando voces, y que de verdad estaba muy preocupada. El terapeuta, de hecho, fue comprensivo. Me dijo que la gente solía saltar a diagnosticar Esquizofrenia en cuanto alguien comenzaba a “oir voces”, pero que no es el único motivo: Los amigos imaginarios surgen de las líneas desdibujadas entre la realidad y la fantasía que un niño puede percibir y de nuestra necesidad de control y seguridad. Si mi amigo imaginario parecía estar a nada de volver, tal vez yo me encontraba lidiando con algún trauma de esos días, algo que tal vez experimenté y que estoy ignorando (la verdad no lo creo) o bien, algún recuerdo reprimido que se “aflojó” hace poco. Eso, o también, podía tratarse de algo en mi cerebro: un tumor, una lesión. Iniciamos con el trámite para lograr que la aseguradora aprobara una TAC.

Mientras tanto, me sugirió que intentara dormir. Era muy posible que esto se tratara de una combinación de poco sueño y el estrés provocado por mi rompimiento y mi mudanza. También me ha pedido que deje de tener miedo. Si me estoy volviendo loca, eso es manejable. Si hay algo traumático en mi pasado, hay que escuchar a lo que las voces dicen, para determinar qué es lo que intentan proteger. Tal vez Beau ha surgido de mi subconsciente por que cree que lo necesito. Cualquiera que sea el caso, la voz no está intentando dañarme, no me está ordenando que me prenda fuego o que asesine a nadie. No soy especialmente suicida, o depresiva, así que me ha dicho que no hay problema con respetar mi decisión de no consumir ningún medicamento por el momento y que no, de verdad no cree que termine encerrada en algún cuarto acojinado.

Después de esto, llamé a mi mamá, pienso que me vendría bien enfrentar esto en las formas más directas que me sean posibles, así que insistí y le pedí que intentara recordar toda la información y las historias sobre Beau, todas las cosas extrañas que pudieran haber ocurrido mientras jugaba con él. No le dije que estaba escuchando voces, ni que acababa de ir a mi primer sesión con el loquero, sobre todo por que no quiero asustarla; así que sólo le expliqué que estaba escribiendo algo para un proyecto de psicología y que necesitaba su ayuda. No estoy segura de si me creyó, pero accedió a contarme. Por cierto, si alguno de ustedes sabe cómo darle noticias así a sus padres, soy toda oídos.

Esto es lo que se me ocurre: yo les voy a contar algunas de las historias sobre Beau y algo de las cosas raras que acompañan esas historias, para ver si alguno de ustedes puede notar alguna cosa que a mí se me esté escapando. Sé que es mucho pedir, pero hasta ahora al parecer las historias les han gustado, y siento que me sería de muchísima ayuda.

No sé qué es lo que estamos buscando. De verdad que no. Como ya se los he dicho, no soy la clase de persona que se cree los cuentos paranormales o que cree que este tipo de cosas ocurran todo el tiempo. La magia no me parece interesante, nunca he visto un OVNI y soy la primera en no tragarme nada de lo que esos programas de aparecidos muestran en videos borrosos. Aún así, por primera vez en mi vida, estoy dispuesta a admitir que todo esto es un poco inexplicable, que tal vez se trate de un Tulpa, o que tal vez algo se encuentre jugando con mi mente. Si, por otro lado, resulta que simplemente me estoy volviendo loca, tal vez de todas formas podamos encontrar algún significado oculto.

Antes de comenzar con las siguientes historias, quiero dejar establecidos algunos detalles que creo que no he respondido aún; este mismo trasfondo tal vez nos permita contar con más luz sobre lo que voy a contarles:

  • Beau fue mi amigo más o menos desde mis cuatro años hasta más o menos los ocho.
  • Como niña, nunca estuve cerca ni interesada en las historias de miedo o las películas violentas. Algunas de las imagenes en estas historias son un poco densas y honestamente no comprendo cómo salieron de mí a los cuatro años. No soy una persona sombría y no me gusta el gore ni ninguna de esas cosas.
  • Hasta donde sé y mi mamá puede recordar, nada terriblemente malo me ocurrió cuando era niña.
  • El motivo por el que Beau me asusta, real o no, es por que se trata de un monstruo come voces, y que cuando “jugábamos juntos”, definitivamente le conté a mi mamá que un día me amenazó con arrancarme y comerse mi voz. Mi mamá lo describe de una forma muy precisa: algo así como si yo hubiera estado cuidando un tigre bebé, aunque me diviertiera, incluso yo misma podía ver algo de peligro.
  • De la misma forma, no puedo decir que alguna vez me haya lastimado. La vez que me amenazó, me amenazó y punto; ahora que ha vuelto a aparecer, tampoco intenta lastimarme, o no me lo parece. Todo lo contrario, creo que me ayudó a descubrir la infidelidad de mi novio y si me asusta, lo hace simplemente por existir.
  • No tienen que creerme una sola palabra; no hay problema, como se los dije, no estoy escribiendo esto para conseguir atención o fama; fuera de estos hilos en el foro, “Vox”, no existe. Sólo quiero arreglar esto y tener mi vida normal y aburrida de vuelta; si de paso esto les entretiene, adelante.
  • Por favor, no tomen estas historias y las reescriban como propias porque pues, son mías, incluso si son un poco extrañas, se trata de mis recuerdos. Como sea, siéntanse libres de dibujar lo que gusten; no tengo idea de por qué me pedirían permiso para algo así, pero como sea.

Voy a contar esto tal y como lo recuerdo, con los espacios que mamá me ayudó a llenar; si llegan a verse demasiado estilizadas, esto es culpa de mi intento burdo por resumir, no soy una escritora. También, lo siento de nuevo si son estúpidas, recuerden que sólo tenía cuatro años.

 
 

§Habitarlo

La Historia de Fantasmas de Humper-Monkey

Capítulo 7

Asesinos. Ladrones. Matones. Eso éramos.

Me quedé dormido alrededor de las 1900 y así pasé la noche. No dejamos guardia, no nos molestamos con nada. Todos estábamos hasta las manitas, algunos de nosotros lo suficiente para tener que vomitar en algún bote de basura antes de seguir tomando mierda.

Me desperté sin cruda. Encabronado. Era mi estado de default -estaba encabronado siempre. ¿Papá jode contigo, Todd jode contigo, el arquitecto de tus días jode contigo, el orientador vocacional jode contigo, joden contigo en los baños de la correccional, joden contigo unos putos fantasmas nazis, jode contigo el frío de Alemania? Yo diría que es momento de encabronarse. Encabronarse era parte de mi vida. Ser un puto soldado tiritando de frío, a oscuras, a miles de kilómetros de cualquier jodido tugurio que hubiera llamado casa iba a ser parte de mi vida; así que, qué tal.

Anduve mentando madres hasta el CQ y ahí tiré de varios cajones hasta que encontré un mapa de la base. Localicé el centro de carga eléctrica (¿dónde más iban a estar los putos fusibles?).

En la caldera

Pero dónde más. 

De acuerdo, sí esto iba a ser así, así sería. No tenía humor para sentirme intimidado por nazis muertos hijos de puta. Estaba demasiado peludito para creer en aparecidos y embrujos; esas cosas son para niños. Tiritando de frío. Encabronado.

§default

El Fantasma de Sarah Eustace

El hospital estatal Danvers (antiguo Manicomio Estatal Danvers) era un hospital psiquiátrico del estilo Kirkbride, construido en 1874 en lo que entonces era un lugar aislado de la Massachusetts rural. Como todos los asilos Kirkbridge, era famoso por su arquitectura gótica y el uso de técnicas terapéuticas para tratar la locura poco ortodoxas y ahora, obsoletas. Danvers es a menudo citado como la cuna de la lobotomía prefrontal y no se queda corto con este tipo de acreditaciones: fue la inspiración para el ficticio “Sanatorio Arkham” de las historias de H.P. Lovecraft que de paso, inspiraron al Sanatorio Arkham del universo de Batman, aquí fue, también, donde se filmó la película Session 9.

Esta última expuso la inagotable galería de túneles debajo de Danvers al ojo y el uso cinematográfico; no es incidental que los realizadores de dicha película eligieran esta locación, pues los rumores de sus apariciones y espíritus han perseguido al sanatorio por más de una centuria.

Una de las historias más famosas corresponde a la de Sarah Eustace, una paciente que escapó en 1955 y desapareció en el sistema de túneles. Sin importar la búsqueda y la cuarentena de una semana, aplicada para confinar y controlar el acceso al lugar, Sarah jamás fue encontrada. Se asume que murió allá abajo, sola, sedienta y perdida. Una enfermera de Danvers llamada Gil Malloy se obsesionó con la historia de Sarah y pasó buena parte de su vida buscando sus restos a través de los túneles. Aunque nunca encontró un cuerpo, tomó esta fotografía hacia 1966, que sugiere otro tipo de hallazgo.

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Vox y el Rey Beau

Perdón, he vuelto. La radio ha dejado de sonar. Está encendida, está sintonizada en la estación, simplemente ha decidido no hacer ningún sonido. Increíble. Estaba tan asustada que he decidido tomar una de sus sugerencias, e intentar comunicarme; pero todo lo que logré decir fue “por favor para”.

Así que ahora tengo la televisión y cada luz del apartamento encendidas, ¿se les ocurre qué podría cantar?

§ ♪She´s a maniac, maniac ♪

La Historia de Fantasmas de Humper Monkey

Capítulo 6

 De regreso, todo el mundo hablaba en voz baja. Había diez de nosotros, pasándonos una botella de Ausbach; tres adelante, cuatro en medio, tres en la caja trasera.

En entrenamiento, cuando íbamos a algún lugar en camioneta, siempre íbamos platicando en el camino. En este viaje, todo lo que hicimos fue pasarnos la botella y un cigarro que Cobb había prendido. Vickers se veía bastante inquieto, le daba largos tragos a la botella mientras miraba a lo lejos.

Nos acabamos tres botellas antes de llegar.

Bajé de la camioneta con un salto y miré el edifico al que tenía que entrar, otra vez. El ejército esperaba que convirtiera este lugar en mi hogar, que me gustara. Aquí, unos hijos de puta que salen en el diccionario para definir la palabra “maldad”, habían asesinado gente, torturándola, golpeándola, practicando técnicas de estrangulamiento y dios sabe cuántas porquerías más. Era de tres pisos. Nadie había bajado al subsótano, ni subido al ático. El techo estaba ligeramente inclinado, supongo que tras años de nieve. Noté unos aros de metal allá arriba y le pregunté a Thompson qué eran.

§reconocer

El espectro de Viola Peters

Viola Peters era una solterona de buena familia que vivía sola en el pequeño pueblo de McCaysville, Georgia. Querida y recordada en la comunidad por su caridad y contribuciones a la iglesia Bautista, el comedor para pobres y el orfanato local, especialmente durante la gran depresión, cuando estas instituciones subsistieron gracias a esta clase de apoyo.

En Julio de 1935, Viola fue brutalmente violada y asesinada por un ladrón llamado Tom Cullin, que había estado trabajando brevemente en una refinería de cobre. Cullin procedió a quedarse en la casa de Viola, con el cadáver, por diecisiete días adicionales, antes de ser descubierto y atrapado. Una turba iracunda entró en la prisión de la comisaría y sacó a Cullin para lincharlo en el viejo puente sobre el río Toccoa.

Esta foto fue tomada por Garret Killian, un testigo del linchamiento y causó gran revuelo al momento de ser publicada algunos días después, en el Atlanta Constitution. Para muchos, esto sugería que el espíritu de Viola había adquirido alguna clase de paz al atender a la ejecución de su asesino, otros, con una mentalidad más retorcida, vieron en ese semblante desamparado un anhelo por echar un último vistazo a su único y último amante.

§mirar una última vez

la tragedia de los Sorrenson

Los Sorrenson eran una familia danesa que había inmigrado a los Estados Unidos en el año de 1905. Llegaron con su niño mayor, Anders (sobre el burro) y se establecieron en una granja de Missouri. Tres niños más —Simone, Frikke y Mathilde (centro, derecha y la carretilla)— llegarían luego. Esta foto, tomada en 1916, los retrata a los cuatro, a pocas semanas de la tragedia.

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La Historia de Fantasmas de Humper Monkey

Capítulo 5

¿Dónde estaba? Ah, sí, la tercera noche que pasé aquí.

Me desperté temprano, eran alrededor de las 430 y la sala comunitaria estaba helada como la mierda. Me levanté, me estiré, me puse las botas y el saco. Curioso, tomé mi encendedor, le di llama y lo pasé por las juntas de las ventanas.

Nada, la llama no se movió.

No se movió cerca de las ventilas, tampoco. No había nada de viento entrando en el cuarto por las ventilas o las ventanas.

Puta. Un momento.

Ay carajo, el horno estaba apagado de nuevo. No. Carajo no. No iba a volver a ese cuarto, nunca. Ni siquiera armado. Ni siquiera con un lanzamisiles. Ni siquiera en un puto tanque.

Cobarde.

¿Contra un hombre? No. ¿Contra un animal? No. ¿Contra un calentador de agua que respiraba y un horno que probablemente fue utilizado para inicinerar personas vivas? Carajo. Sí. No era como si fuera la única persona asustada. Estos muchachos y muchachas eran gente que tenía esto años y se salieron de sus cuartos por esta cosa. No. Me rehusé a tener miedo. No existe tal cosa como el puto Coco y no existe tal cosa como un fantasma. 1980, por el amor de dios, ya nadie le tiene miedo a los fantasmas.

Me levanté y anduve a vigilancia. Carter estaba recargado en una silla, jodiendo con una antena de conejo encima de la pequeña televisión, intentando captar Plaza Sésamo con mayor claridad. Otro tipo que andaba por ahí pero con el que no había tenido ninguna interacción estaba leyendo un libro. Levanté la mano para los dos y anduve hacia mi cuarto. Las luces del pasillo estaban encendidas, pero el ambiente se sentía… opaco.

Abrí mi cuarto, saqué un uniforme y algo de ropa interior, tomé una toalla y fui a darme un baño y rasurarme. Uno siempre se siente mejor en un uniforme limpio. Reuní mi costal de la ropa sucia y me dirigí a la lavandería. Me había memorizado el mapa de las barracas que estaba en uno de los libros de registro cuando había apoyado al oficial. Aventé mi ropa sucia en una de las máquinas y la eché a andar, entonces regresé a Vigilancia.

—¿Durmio bien, raso Monkey? —preguntó Carter, estirándose y bostezando.

—Seguro que sí, especialista. —un gemido se escapó desde las escaleras.

—Soldados, buenos días. —Bishop. Sonaba demasiado contento para ser un hombre que había pasado su primer noche en este agujero. Podía escuchar a Vickers levantando personas en el cuarto aledaño. Bishop se acercó y descansó uno de los codos en la barra de despacho.

—Vamos a registrar las barracas hoy. Hay veinte de nosotros; nos vamos a separar en equipos de cuatro. Quiero cada locker, cada cuarto, cada closet y cada baño revisados. Si la puerta no abre con las llaves que tenemos, vamos a tirarla a patadas. —Stokes se había integrado al grupo.

»alistarse

Los gemelos Harlow

1938, Parque Evergreen, Illinois, (a las afueras de Chicago). Billy y Stevie van en el asiento delantero junto a su mamá, Tammie, cuando su Ford Sedan se estrella con un Chrysler. Durante la colisión, los carros giran e impactan con dos vehículos adicionales. Tammie Harlow sobrevive, pero los muchachos salen disparados por el parabrisas del auto y mueren instantáneamente.

»Baja la velocidad, para ver el accidente

La Historia de Fantasmas de Humper Monkey

CAPÍTULO 4

Me había quedado dormido hasta entrada la tarde y había despertado con las piasadas de alguien. Con los ojos entrecerrados, me levanté y caminé hacia Comando Central. Carter se estaba quitando la parca, lo acompañaban dos personas más.

Un capitán y un Sargento Primera Clase.

—Jesucristo. Nos jodieron—. Sin la parca, pude leer el nombre “Vickers”, en su pecho. Insignia de paracaidismo, de asalto aéreo, de explorador.

—¿Quién eres?

»responder

Los críptidos de las grandes cuevas

Esta fotografía fue tomada en 1895 por un espelógrafo y fotógrafo amateur llamado Oren Jeffries, en una sección inexplorada de las Grandes Cuevas, en el Suroeste de Virginia. Al tiempo que fue tomada, Jeffries realizaba experimentos fotográficos, usando súper exposiciones para ver si era posible capturar alguna cosa en la ausencia total de luz, conocida también como “oscuridad de caverna”. Se posicionaba a nivel del suelo, extinguía su lámpara y abría la lente de su cámara de casera por tanto tiempo como el que fuera posible. Durante uno de estos experimentos, escuchó algo que parecía aproximarse a él, desde lo más profundo de la cueva.

Austado, Jeffries abortó el experimento y detonó uno de los flashes Blitzlicht que se empleaban típicamente para tomar fotografías. De acuerdo a lo que luego declararía en un periódico local, Jeffries había visto “3 criaturas humanoides”, mirándolo desde la oscuridad y había huido en seguida en la dirección opuesta, sin detenerse hasta llegar a la superficie. Varios días después, regresaría en compañía de otros tres hombres, para recuperar su cámara. Esta es la imagen que la cámara había captado.

»regresar por tu cámara

Vox y el Rey Beau

Perdón si esto parece demasiado improvisado, de hecho lo voy ordenando mientras escribo. Nunca pensé que un día se me ocurriría contarle a nadie estas historias.

¿Pueden entender por qué estoy asustada, verdad? O mi cerebro está dándole vida a todo esto, lo que es terrible, o Beau es real y ha vuelto para recolectar mi voz, lo cual es terrible, o hay algo que está cazándome, pretendiendo ser Beau, que es mucho peor. De verdad no sé qué hacer.

Ok, así que aquí vamos: “Beau y el lugar oscuro”:

»Aquí vamos

La Historia de Fantasmas de Humper-Monkey

Capítulo 3

Estábamos dormidos o a punto de dormir en la sala comunitaria. Mann había estado intentando captar alguna señal en la televisión y luego de rendirse había optado por estudiar una revista porno. Nos pasábamos una botella de whisky, de a trago. Había un silbido suave que venía de los pasillos, de más allá de las puertas de las escaleras. Las puertas exteriores temblaban de vez en cuando haciendo que imaginara al oficial, con la piel pulida y blanca, arañando la madera con los dedos tiesos y descarapelados. Habían pasado seis horas desde que había salido a esperarnos en medio de la tormenta de nieve.

A nadie le molestaba que no hubiera regresado. Yo no me sentía diferente.

El silbido se volvió más intenso y algo cayó, haciéndome saltar.

—Relájate, Monkey, es sólo el viento —Mann cerró la revista porno y la dejó sobre la barra.

—¿Por qué no llamamos una misión de búsqueda y rescate?—. Señalé la terminal de comunicaciones. Había más de doce teléfonos conectados a cables muy gruesos para evitar que la comunicación se perdiera por el clima.

—Sólo uno de esos funciona. No conecta con una oficina. Justo ahora, nadie está del otro lado porque este puesto aún no es operacional—. Otro aullido se dejó escuchar de más allá. Temblé. Las luces del pasillo se encendían y apagaban, otras habían muerto. Mann miró por el pasillo.

»Quién está del otro lado

El legado de John Ulsted

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Esta fotografía muestra una guardia de honor de la Armada de la Unión, un mes antes de que marcharan a la batalla en Antietam (Septiembre de 1862).

El caballero a la derecha, John Ulsted, perdió la mitad de la cara y su brazo derecho por un cañonazo cuando la batalla dio comienzo. El origen y razón de los daños sufridos por la fotografía se desconocen.