Lily Palmer no había llegado a los 4 años de edad cuando sufrió lo que sus doctores llamarían un agudo principio de alucinación sensorial. Esta foto, tomada por la mamá de Lily, Annette, durante la noche de Halloween en 1952, captura el preciso inicio de su mal. Lily y su nana filipina volvían de pedir dulces cuando la niña comenzó a gritar y arañarse a sí misma.
Pasó algo de tiempo antes de que pudiera recuperar el habla y cuando lo hizo, Lily explicó cómo sentía algo, cosas, caminándole por detrás de la cara. Varios días después, dejada por un momento sola en su habitación, la joven se perfora los ojos con una aguja para tejer de su madre.
Fue diagnosticada e internada, permaneciendo así durante el resto de su vida, primero en Bellevue (en el Este de Manhattan) y luego en el centro psiquiátrico Rockland, en Orangeburg, donde fallecería de un ataque cardíaco en Marzo de 2001. Una llamada a los cuidadores de Lily confirmó que sus episodios siempre fueron más intensos durante las noches de Halloween.
Durante la mayor parte de su vida, no paró de suplicarle, a los familiares que llegaron a estar al tanto de ella, al personal que la cuidaba, que por favor le sacaran esos animales de debajo de la cara.

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es un tipo algo aburrido.

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