El triturado accidental de la pequeña Sally York, en 1912 en el telar de algodón de la fábrica textil de North Fork, fue uno de tantos accidentes ejemplares con los que los legisladores se ayudaron para empujar el acta Keating-Owen de 1916, la primera en garantizar leyes para los trabajadores menores de edad en la historia de norteamérica.
Desde el tiempo del accidente hasta que la fábrica cerrara, cuatro décadas después, los trabajadores insistieron en encontrar súbitos cambios de temperatura, ruidos extraños y golpecitos sin explicación en el hombro. Los capataces de la fábrica nunca tomaron en serio estas quejas hasta que esta fotografía salió a la luz púbica en 1932.
Fue tomada por un fotógrafo viajante llamado Benny Johnson, que de inmediato la vendió a la Gaceta de North Fork por diez dólares, un monto sin prescedentes. El molino había cerrado por las fiestas de fin de año, estaba desierto. Tal vez es una buena explicación para que a poco, el molino cerrara; aunque la gran depresión también lo es.

Anuncios

es un tipo algo aburrido.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: