Okay, /x/, o quien sea que termine leyendo esto; escribo aquí por que creo que es más fácil hablarle a la gente a la que esto le importa. Si te gusta y te atrae el horror estás en peligro. No sé que son, no voy a pretender que sé todo lo que está pasando, pero voy a intentar explicarte.

Hace un año estaba despierto a las tres de la mañana, ya sabes, en esa parte de la noche que parece que todo desparece, tonteando en internet, buscando alguna creepypasta que no hubiera leído antes, comiéndome las uñas,  sabes de lo que hablo cuando escuché unos ruidos en mi cocina. Era dueño de una gatita, pensé que era ella, hasta que la vi dormida en mi cama. Estaba muy sugestionado, así que me dio miedo y decidí ir a ver. Vivo solo, en un departamento con una sola pieza, una cocina, una sala y un baño. Mi cuarto da a la cocina. No tenía ninguna luz encendida, la luna brillaba en los mosaicos del suelo. Bajé la cabeza y me quedé quieto para escuchar… nada.

Me sentí tonto por ser tan miedoso. Ruidos de cualquier casa, nada más, ¿no? tal vez un ratón en las paredes. Iba de regreso a mi cuarto cuando lo escuché de nuevo y ví algo como moviéndose hacia el baño. Pequeño, no parecía una rata. Se movía… se movía rápido, pero chistoso; como si estuviera lastimado. Sentí un hueco en la panza, como cuando vez una araña cerca de tu cama o un video de accidentes.

Así me quedé, inmóvil, unos diez minutos, intentando decidir qué hacer. Era del tamaño suficiente para enervarme, pensé, también, que sin importar qué tan raro o extraño pudiera resultar el bicho, era mucho más pequeño que yo; así que no podía ser algo tan peligroso. Fui y abrí la puerta del baño, antes de prender la luz, di un vistazo rápido; no noté nada. Tampoco con la luz encendida. Incluso revisé el techo.

¿Qué podía ser? ya me estaba imaginando cosas. Tenía cuatro patas o extremidades… tal vez era una araña enorme que había perdido cuatro de sus patas… eso explicaría la torpeza de sus movimientos. Esa, esa explicación era buena. Estaba a punto de regresar a la cama, cuando me detuve pensando que me había olvidado de revisar detrás del inodoro… podía usar una escoba para eso.

En cuanto metí el mango, di con algo sólido que se escabulló repiqueteando pequeños pasitos contra la duela del baño. Me incorporé delante de él. Todo pasó muy rápido. Pensé en un humanito muy pequeño, o un feto. Era pálido, como un gusano, con líneas sucias y grises dividiendo su piel. Se movía en cuatro patas, con largos y delgados deditos que se agarraban del suelo. Su cabeza estaba calva y no tenía ojos; su piel se veía como si hubiera sido derretida o estuviera flojo, hasta su enorme boca, que me mostraba una mueca de dientes afilados y pequeños. Miró hacia donde estaba… bueno, dirigió su cara en dirección mía y luego se escabullió, tan rápido como un mal sueño, por un costado de la bañera y adentro del resumidero. Se movía en arranques rápidos, como una araña, y trepaba superficies lisas, también.

Cuando despareció por el drenaje, me quedé ahí, congelado, con la escoba en la mano, sin atinar a razonar nada. Tenía mucho miedo. Me salí despacio del baño, sin darle la espalda al resumidero, cerré la puerta y luego fui, rápido, por una cobija que atoré en la parte inferior entre la puerta y el suelo; temiendo que pudiera salir por ahí.

Me senté en la cama y pensé en lo que podía hacer. No era como si tuviera razones para llamar a la policía, o alguno de mis amigos. Además, ¿quién me iba a creer? Así que vine a publicar a este foro. Esto pasó hace más o menos un año. Tal vez te acuerdas, tal vez no; no fue nada especial y la verdad es que no conseguí muchas respuestas. Supongo que la gente creyó que estaba bromeando, yo hubiera pensado lo mismo -en retrospectiva, mi post suena igualito que todos los que me caen gordos. Pero además de todos los insultos y mentadas, había una respuesta:

“Los he visto también, e-mail: [no voy a poner su dirección]. “

Así que le mando un correo al tipo, ¿no? me contesta casi de inmediato y abrimos un privado de chat para platicar. Se presenta como Jon, y básicamente me cuenta una historia muy similar -una noche, hace algunos meses, leyendo creepypasta, escucha un ruido, se levanta y ve a un hombrecito pálido. El suyo era un poco más grande -del tamaño de un gato, me explicó- y también me advierte algo más: no va a ser el último que vea. Me dice que desde que vio al primero, ha estado viendo más y más; en donde sea, en la calle, durante el día. Están en todas partes, me dice, y una vez que notaste al primero, va a ser más fácil ver al resto. No tenía idea de lo que eran; pero me dice que cuando los ve o los oye, está por lo general en su casa. Algunos son bastante grandes, agrega, y no todos se ven igual.

No dormí esa noche.

Pero la siguiente semana y la que siguió, descubrí que uno podía acostumbrarse. Ví más, un movimiento sutil en el estribillo del ojo, o la parte de atrás de uno escurriéndose por alguna tubería; sus caritas, asomando entre los agujeros de las tapas del drenaje, en la calle.

Algunos, al parecer, no intentaban esconderse. Vivo en Providence, Long Island, que es una ciudad pequeña. En mi camino al trabajo, un día (tomo el autobus) estaba viendo por la ventana cuando noté uno de verdad grande, tan grande como un perro de raza mediana, corriendo por la banqueta. Le pasaba a la gente por los costados; los que lo notaban, creían que era un perro, hubo incluso quien se detuvo a rascarle la cabeza.

Conforme pasaron las semanas, me acostumbré más y más a ellos. Claro, eran feos como el carajo y nunca más iba a poder sentarme en el excusadosin el miedo de que alguno saliera de la taza; pero realmente nunca los vi haciendo algún daño. Me ponían muy, muy nervioso, pero también las arañas. Podía vivir con ellos. Jon los llamaba los pedazos. El nombre, no muy bueno, lo admito, se me quedó.

Continué comunicándome con Jon, pero noté que cada vez se leía más tenso. Es difícil notar algo como eso en letras, pero de verdad, no hay otra manera de describirlo. Pensé que una vez que la novedad de una experiencia común hubiera pasado, realmente no tendríamos mucho más de qué hablar, Jon no era realmente mi tipo -un levanta pesas, lleno de esteroides que vivía con su mamá, en el sur de Florida; pero cuando hablamos de su comportamiento, me contó que los suyos se portaban un poco distinto que los míos. Al despertar por la noche, los encontraría arracimados en el final de su cama, mirándolo. No se escabullían más. Incluso, una noche despertó porque uno estaba tocándole la cara.

Eso sí sonaba mal. Todo este tiempo he estado preguntando en internet para ver si alguien más había experimentado este fenómeno -no podíamos ser los únicos casos. Pero nadie apareció. En /x/, la mayoría de mis posts terminaban fuera en pocos minutos, así que dejé de preguntar. Pero tengo una mente inquisitiva. Quería saber de qué eran capaces estas cosas, qué hacían, qué eran, exactamente. Incluso consideré capturar uno. Puse trampas para ratones y comida, pero ninguna de esas cosas los atraían.

Mi gata también los veía. Les siseaba e incluso llegó a perseguir un par. Todas esas noches que la vi haciendo eso y asumí que estaba de tonta, persiguiendo su cola.

Otra noche, estaba caminando de regreso a casa -trabajo en un call center para una sociedad de caridad y mi casa está a unos diez kilómetros; me tuve que quedar hasta tarde esa noche, así que no alcancé camión y realmente no cuento con tantos amigos, así que tuve que caminar y así. Pasé por una nave industrial abandonada -escalofriantes, de por sí- cuando escuché un aullido largo y bajo.

Entonces noté que ahí había muchísimos pedazos. Muchos me ignoraron, entrando y saliendo alrededor de una zona en particular. El aullido parecía venir de un callejón al costado. Ahora, muchos Pedazos juntos, dan bastante miedo, incluso sin ese aullido. ¿Qué me empujó a investigar? No sé. Curiosidad. Morbo. Siempre estoy buscando por cosas afines para compartir en internet. Pensé que el aullido venía de algún animal herido, algo así.

Me acerqué a la nave y noté que las ventanas estan tableadas. El aullido… debí de imaginarme que no se trataba de un animal. Era un sonido bajo, crujiente, gorgojeante. No sonaba como ningún animal que conociera.Así que me asomé por el callejón y casi me orino encima.

Eran un Pedazo gordo y gigantesco, tendría casi unos tres metros de ancho, por completo inmóvil e incapaz de moverse; con lonjas y lonjas de grasa colgándole hasta ocultarle las extremidades; no tenía cuello, sino como unas catorce papadas antes de llegar a su mandíbula abierta. Un líquido oscuro y sucio le escurría desde ahí y le empapaba la panza. Los Pedazos más pequeños entraban y salían de sus lonja. Se frotó con una de sus patas gordas y volvió a aullar, el sonido, de cerca, sonaba casi sexual.

Puaj. Sé que no suena tan escalofriante  -y objetivamente, es un poco chistoso imaginarse a una criatura como esa frotándose. Pero mirar esa cosa solo me provocaba repulsión y náuseas. Ahora bien, AHORA, debes mantener algo en mente: estaba intentando capturar a estas criaturas de algún modo. Así que saqué la cámara de mi teléfono y tomé una foto.

Ojalá no lo hubiera hecho. Si no, tal vez hubiera durado un poco más.

En el momento en que capturé la imagen, la cosa dejó de gruñir y se dio vuelta hacia mi. Todos los Pedazos lo hicieron, de hecho. Todos comenzaron a gruñirme y a sisearme -un sonido horrible, como el que haría el metal oxidado, contra una pizarra. Perdí la cabeza. Corrí de ahí tan rápido como pude, hasta mi casa. No me parecían tan inofensivos, ahora.

No logré sentirme seguro sin luces. Las encendí todas, asustando a mi gato. Cerré la puerta del baño y bloqueé de nuevo el hueco. Entonces me senté y miré la fotografía que había tomado.Ahí estaba, claro como el día. El enorme Pedazo. Sólo mirarlo me daba náuseas.

Claro que lo iba a subir aquí. Lo cargué en la pc y se lo mandé a Jon, con el asunto “ESTE PEDAZO ES ENORME”, entonces de inmediato vine a /x/ y comencé a preparar el post de discusión, explicándome, explicándo a estos animales y la fotografía. Estaba a punto de darle al botón de publicar cuando recibí una respuesta de Jon.

no le muestres esta cosa a NADIE

Me detuve. Le contesté, preguntando por qué.

Me dijo que creía que ya sabía qué los estaba haciendo más agresivos. Cuando se daban cuenta de que podías verlos, se ponían así. Me mandó una foto de los arañazos que le habían dejado en el brazo, por la noche. Había visto varios, muy grandes, andando alrededor de su casa. Lo miraban desde las ventanas. Sabían. Sabían que podía verlos. Y no les gustaba.Y ahora estaba seguro de que también sabían que yo podía verlos.

Al final no subí la foto. Estaba muy nervioso, pero tal vez salvé a muchos de ustedes. No quiero provocar que nadie más pueda ver estas cosas y afronte las consecuencias. No noté ningún cambio de comportamiento de inmediato. Por un rato, de hecho, unas dos semanas, los Pedazos actuaron de la misma forma que siempre. Estaba comenzando a pensar que Jon enfrentaba un problema a parte y que a estas cosas no les importaba en lo absoluto quién los mirara.

Entonces las cosas comenzaron a pasar rápido.

Me desperté una noche delante de cuatro de ellos, arriba de mi cama, mirándome. Di un manotazo y los tiré a todos, me sisearon y se escabulleron.

Le mandé un correo a Jon contándole esto. No respondió. No habíamos hablado desde la fotografía. Luego de unos dos días -en los que los Pedazos comenzaron a tocarme mientras dormía- supe por qué.

Jon había muerto. Su hermano tenía la contraseña de su correo y estaba avisándole a todos sus amigos y conocidos. Se había suicidado cortándose las venas. No creí que fuera un suicidio. No nos conocíamos tanto, pero nunca me dio la impresión de ser capaz de hacer algo así. Su hermano me dijo que no había dejado recado póstumo. Le di mis condolencias.

Ahora no tenía a nadie con quién hablar de esto. Comencé a investigar en internet por algo que se me hubiera escapado. Mientras tanto, los Pedazos se volvieron de verdad agresivos. Al mirar de reojo, podía ver un par en el borde la ventana, mirándome. Una vez, abrí la puerta a mi departamento -vivo en un tercer piso- y había uno del tamaño de un perro grande, asomándose desde el descanso de las escaleras. Azoté la puerta de mi casa. No fui a trabajar ese día.

Luego vi las noticias.

Habría ignorado el artículo de no haber reconocido la nave industrial.

“OCHO MUERTOS Y TRES HERIDOS EN ESCONDITE DE ASESINO EN SERIE”.

Algún enfermo había usado el sótano de una de esas naves industriales para mantener mujeres prisioneras, violarlas y asesinarlas. Era una historia espantosa, pero una de las cosas que una de los sobrevivientes dijo, me llamó la atención.

“Estábamos tan asustadas. No sabíamos cuánto tiempo nos quedaba, cuando iba a regresar y matar a otra.”

Asustadas, todo el tiempo. Y el lugar estaba infestado de Pedazos. Cuando vi al primero, había estado leyendo creepypasta. Lo mismo con Jon. ¿Estas cosas eran atraídas por el miedo? Dos de los sobrevientes iban a ser internados en un hospital psiquiátrico por “trastornos psicológicos”.

¿Los habían visto?

Dejé de dormir. No quería despertar para encontrar una de esas cosa mirándome. Dejé de comer, también. Cuando fuera que no estuviera en el trabajo -que comenzó a ser casi siempre, porque no iba a pasar cerca de nada más grande que un gato, afuera de mi casa- estaba encerrado en mi cuarto, intentando encontrar información de estas cosas en internet.

Luego comenzaron a morderme y arañarme. Parecían esperar el momento justo en el que el sueño me vencía. Me los podía quitar a manotazos, lo que terminaba en ellos gruñéndome desde un rincón antes de desaparecer.Pasada una semana más, regresé a casa del trabajo y encontré a mi gata muerta. Le habían despellejado la cabeza. Renuncié. Lloré por días. /x/, no tengo muchos amigos y de vedad adoraba a mi gata.

No son estúpidos, /x/. No hablan y no se comportan como nosotros, pero son inteligentes. Salí por comida hace poco. Será la última vez que salga. Estaba sentado en una parada de autobús en el centro, temblando, mirando a mi alrededor, cuando el camión se acercó. Me levanté para abordarlo.

De la nada, un pedazo, del tamaño de un ser humano, se dejó ir contra la espalda de una mujer a mi lado, aventándola contra el camión en movimiento. No tuvo oportunidad de nada. La vi debajo de las llantas del camión, vi su sangre y sus entrañas salirle de la boca como pasta de dientes. Todo el mundo gritó, en pánico. La gente rodeó el accidente. El monstruo me miraba.

Estaban jugando conmigo. Así entendí por qué no podía encontrar a nadie con quien pudiera hablar de esto.

/x/, ¿cuántas veces, cuando la gente se suicida, escuchas que estaban algo mal de la cabeza, teniendo alucinaciones, mirando cosas que nadie más ve? Lee los reportes de la gente que pasa por cosas terribles, ese violador, o una guerra, ¿qué tan raro es que terminen teniendo alucinaciones? Seguro en muchos casos, son alucinaciones. Pero no en todos.

Se darán cuenta de que puedes verlos. Empezarán a jugar contigo, también. No creo que todas sus víctimas se suiciden. No creo que Jon se haya suicidado. Creo que son listos, lo suficiente para simular una escena de suicidio. Te has enterado de casos así, o te enterarás. Casos que no tienen mucho sentido: como un tipo que va y compra un nuevo sillón y luego se vuela la cabeza en él.

/x/, estoy seguro de que no había nada especial en Jon, que no hay nada de especial en mí. No creo que haya nada de especial en nadie que pueda verlos. Creo que simplemente es más fácil que los notes si estás asustado, porque esos son los momentos en los que los atraerás.

Puedo escucharlos. Son cerca de las tres de la mañana. Parece que uno muy grande está golpeando contra la puerta de mi departamento. Parece que está intentando abrir un boquete a dentelladas, en la madera. Voy a tomar el camino fácil. Mejor me encargo yo, que lo que está allá afuera. Mi advertencia: deja de leer creepypastas. Sé que la adoras. Sé que te encanta sentirte un poco asustado. Pero tienes que detenerte. Cada vez que lees -cada vez que sientes ese hueco en el estomago- estás atrayéndolos. Si no dejas de leer, al menos, por favor, nunca vayas a revisar los ruidos raros.

 

 

 

 

 

 

 

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