Vamos, tarde o temprano todos llegamos a escuchar esa voz; es la misma voz de la certeza que un día te explicó que delante de esa sensación a media noche tu única defensa es la cobija o que no era una buena idea seguir por aquella calle por la que decidiste no seguir; esa misma voz, un día, sugirió que existen cosas que tu especie nunca entenderá, con las que su mente es incapaz de convivir, ideas capaces de transformar por entero cómo lo entiendes todo.

Por supuesto que tiene razón, pero no es como si eso haya detenido a nadie nunca. Todos, en cierto punto de su vida, han deseado “la verdad”, sobre la que llegan a sentirse dueños o merecedores por el simple hecho de respirar o bien, por algo más cercano a la ambición que a la búsqueda de conocimiento. Algunas veces la encuentran, otras nunca, pero lo de verdad interesante ocurre cuando se detienen y deciden dejar de escuchar.

Reconoces estas palabras también, ha llegado a ser repetida por uno, dos, o tres filósofos: que no hay nada más tonto para un hombre que creer en lo que sus sentidos le dictan; nunca sospechar que alguna entidad maliciosa puede estar detrás, tergirversándolo todo, trastocando las direcciones: ¿estás leyendo esto, estás delante de tu ordenador, sostienes un aparato en una mano mientras miras pasar el tiempo “entreteniéndote”?

¿Y qué tal si no hubiera estrellas, qué tan sencillo habría sido concebir que existe alguna cosa más allá del sol, la luna y la tierra que pisas? Qué pasa con ellas, qué pasa sin ellas… y ahora comienzas a recordar otra de esas cosas que la voz te ha dicho y que ha compartido con todos nosotros, que sabemos todos aunque callemos ¿y cómo se distingue lo que es real, dónde comienzan los sueños, dónde la memoria?

Sabes que la idea ha vagado por ahí desde mucho antes que nacieras y que continuará aquí cuando te vayas, lo sabes, ¿verdad? no se te ocurrió a ti, no: que no existe tal cosa como algo “real”, que no existe tal cosa como un “sentido de la vida”, que no hay mayor dirección que la que dictes; todo es una ilusión, amor, un sueño, sí, como en esa novela, como en esa película, como lo dijo la voz: estás soñando y lo ignoras, podría durar para siempre y eso, de alguna manera nos aterra. Piénsalo: para siempre.

Despierta.

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