Si lo encontraste, probablemente perteneces al grupo de personas que lo han buscado durante toda su vida, así que no creo que necesites instrucciones sobre qué hacer. Es bastante simple, al menos de comienzo. Asegúrate de que tus asuntos estén en orden —por si llegas a tener una reacción alérgica, y entonces, manos a la obra.

Los primeros meses son la parte menos agradable. Te encontrarás teniendo dificultades tan sólo para tragar comida mucho antes de que dejes de necesitarla. Lo mismo con el sueño. Tu sangre se volverá pálida y tus venas comenzarán a saltarse. Espera crecimientos mínimos: cosas pequeñas, los dedos, las orejas, los dientes, usualmente empujando la piel desde abajo. Asegurate de tener un botiquín con suficiente material de curación y analgésicos, porque, llegado a este punto, no volverás a ir con un doctor de nuevo, ni utilizar una prenda más reveladora que una gabardina cuando estés afuera. Una pequeña herida aparecerá en tu abdómen y comenzará a hum, “infectarse”, la pequeña herida se volverá una llaga llena de pus dentro de pocos días. Durante la siguiente semana, emergerán tres cosas de ahí.

El primer objeto parecerá una nuez, grande, grasienta y de color negro, con quizá un par de colmillos asomados o la forma de dos extremidades que pueden ser manos o pies. Cuando estés muerto, alguien lo usará para preparar un nuevo cazo de néctar, así que escóndelo bien, hazlo divertido para las nuevas generaciones.

El segundo objeto vendrá envuelto en un manojo de arterias, será del tamaño de una pelota de softball y goteará una cosa negra. Déjalo sobre una mesa y espera a que se abra. Adentro encontrarás algo así como un feto, que no vivirá por más de veinte segundos. Se dice que suele ser suculento e incluso puede que encuentres algunas recetas en internet para prepararlo, pero da lo mismo si lo incineras todo.

El tercer objeto… eh… será mejor si lo llamamos objeto 3. Puedes plantarlo en donde quieras. Te aconsejo que sea un lugar en donde no te importe ni a nadie le resulte extraño que pases mucho tiempo. El patio trasero tal vez, o el sótano, si es que vives solo. Cualquier lugar está bien, mientras cuentes con algo de suelo fertil. Escarba al menos unos cuatro metros. No le va a gustar la idea de ser sepultado, tú sólo sigue paleandole tierra encima. Si aún puedes escucharlo cuando termines, no está suficientemente profundo, y mejor te valdría comenzar de nuevo, sobre todo si vives con alguien más.

Sepultado con éxito, sus arterias (o raíces) crecerán a razón de un metro por año. La hierba crecerá casi seca, o negra, o aceitosa, o ligeramente escarlata, o casi blanca; esto, como se mencionó en el foro, depende de la especie que hayas encontrado. Si tu casa es de madera, se infectará también y podrás escucharlo, palpitando detrás de los muros, en las noches silenciosas. El suelo estará lleno de insectos y animales muertos. Son presas, procura asear con regularidad para evitar sospechas y, ah, una cosa más: si tu casa tiene jardín al frente, no se te ocurra volver a podarlo; mejor que los vecinos piensen que eres holgazán a tener que explicar los alaridos y el chorreadero de sangre.

Este es tu nuevo santuario.

No importa con qué problemas o heridas termines, al regresar aquí, te sentirás seguro y te sentirás mejor en poco tiempo. Bueno, lo que ahora significa para ti “sentirse mejor”, en todo caso. Si de verdad odias a alguien, traelo aquí y consigue que entre. Se infectará, de uno u otro modo: una espora en el aire, un clavo salido, un pedacito de residuos que se adhieren a una de sus manos. Terminará vomitando sangre y el vómito tendrá pequeños cienpiés; cagará los fluidos de su columna vertebral y sus ojos se vaciarán y se quedarán secos, pequeñas ramitas crecerán en las cuencas. Sobrevivirá así, por meses, tal vez años, ante la mirada incrédula de los doctores.

De entrada, eso sería todo. Aprenderás más en el camino claro, hay mucho, mucho más; pero si te contara todo tal vez terminarías por no hacerlo y entonces estaríamos perdiendo una cepa perfectamente utilizable en la posteridad. Una última cosa: lo que sea que hagas, cuídalo con tu vida, con tu alma. Si crees que te encuentras en peligro de perderla, desentierrala y mátala atravesándola por el medio con una aguja de plata. Sentirás como si te hubieras atravesado el corazón, no hay duda, pero te aseguro que es mejor que dejarlo caer en manos equivocadas.

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