Una jovencita que caminaba a casa después de clases encontró un fajo de polaroids sobre la acera, unidas por una apretada liga de goma. Las levantó y comenzó a verlas mientras caminaba.

La primer fotografía mostraba la borrosa silueta blanca de un hombre sobre un fondo negro. La joven sacó la fotografía y la pasó hasta la parte de atrás. la siguiente foto mostraba la misma silueta, un poco más cerca. Viendo que las fotos seguían un patrón, la chica comenzó a cambiar de foto cada vez más rápido. La silueta se aclaraba, los rasgos del hombre se definían.

Al dar vuelta en la última esquina antes de llegar a su casa, la muchacha notó que el rostro en la foto parecía mirarla, sin importar la posición. La asustó un poco, pero pensando en algún efecto visual y nada más, la chica siguió cambiando las fotos.

Para la vigésima foto, el hombre estaba tan cerca ques u rostro llenaba por completo el cuadro. El hombre sonreía con una expresión de satisfacción. Al entrar a su cochera, la chica cambió de fotografía de nuevo.

Esta vez, en vez de una imagen, la fotografía mostraba dos palabras escritas en una hoja de papel y mostradas a la cámara: te tengo.

Al escuchar el grito fuera de la casa, el hermano de la chica salió corriendo. Todo lo que encontró fue una pila de fotografías al pie de la puerta. La pirmera, mostraba una silueta muy blanca, que parecía tener los rasgos de su hermana; aunque estaba muy lejos para estar seguro.

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es un tipo algo aburrido.

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