Un día un muchacho de quince años encendió su computadora después de regresar de la escuela, en Maryland. Inició sesión y abrió su mensajero instantáneo. Recibió un mensaje de un compañero de clases que había faltado ese día.

Eran sólo tres palabras: ven por favor. El muchacho preguntó porqué había faltado a clases. Tras dos mensajes más y quince minutos sin respuesta, decidió subir a su bicicleta y pedalear hasta casa de su amigo. Era una distancia corta, de no más de cinco minutos.

La puerta de la casa estaba abierta. Adentro, los muros y el suelo tenían manchas de sangre parcialmente seca. Ahí, en el muro más al fondo de la casa, una figura, tal vez un maniquí, pensó por un segundo el muchacho. Permanecía inmóvil, le faltaba un brazo y una pierna, estaba recargado contra el muro.

La sangre del maniquí se extendía en dos largos trazos sobre el suelo, camino de la cocina. El chico salió dando un portazo y llamó a emergencias de inmediato.

La policía encontró tres cuerpos en la casa y huellas saliendo por la puerta trasera. El compañero y sus padres habían sido asesinados en algún punto de la noche anterior.

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es un tipo algo aburrido.

One Comment on “instantáneo

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