Todo lo que tengo es este estúpido blog y un pepscilindro sin tapa que he usado para vaciar ahí el whisky y diluirlo con los resabios de coca-cola y agua mineral que encontré en la alacena. No puedo dormir, no dejo de pensar en la imagen que el mundo tiene de mí, en el recuerdo fugaz que dejaré para la posteridad cuando desaparezca; no dejo de pensar en una sala vacía.

Ya que estamos, ¿qué tal un secreto turbio? No es la clase de secreto jugoso que se cuenta en fiestas o algo así. No que la cosa sea demasiado cerda o psicópata, sino que más bien, si se llega a contar, la gente los va a mirar raro, con la misma cara que están a punto de poner en cuanto yo comience a hablar sobre la clase de persona que realmente fui, o voy a volver a ser, o que nunca dejaré de ser:

Pasé mi adolescencia coleccionando bootlegs de Pokemon. Si no reconocen el término significa que son normales, tranquilos. Un bootleg es la modificación clandestina de un videojuego, con la finalidad de aprovechar la popularidad de alguna franquicia que puede ser de videojuegos, o de cualquier otra cosa. En la época de las maquinitas o arcadias, Street Fighter II, tuvo tantos, como jugadores frustrados alrededor del mundo: versiones en donde todos los personajes podían lanzar hadoukens, que posibilitaban cambiar de personaje durante una pelea, o quedarse suspendido en el aire: la shadow, la  magic, la turbo, la music, la fantasy.

Como toda franquicia exitosa, Pokemon cuenta con sus respectivos bootlegs, pero desde los tiempos precámbricos del arcade hasta aquí, la finalidad de los mismos ha variado bastante;  los bootlegs ya no suelen ser una inversión cladestina que arrojará algunos dividendos y en cambio, se han convertido en un mero pasatiempo compartido entre fanáticos, por medio de internet.

Desperdicié incontables y largas noches descargando y jugando casi todos los bootlegs que suelen circular normalmente: la Diamond, la Jade, la Chaos, la Missigno… me parecía un pasatiempo inofensivo y las modificaciones en el modo de juego, incluso aquellas que por su mala planeación, volvían al juego injugable en algún momento de la historia, me entretenían bastante; además, una mala traducción podía lograr que me riera todo un mes… con mi risa extraña y solitaria de loco de buhardilla. Dios… es una lástima que aún no existan grupos de rehabilitación.

En algún momento terminé descargando un torrent llamado pokemon ~ allapollogies, que prometía contener una colección de bootlegs difícilmente encontrables; el torrent contaba con pocas seeds y recuerdo que, después de algunas semanas mirando cómo mi cliente descargaba apenas algunos cuantos kilobites del archivo, perdí las esperanzas de verlo completo en mi colección, como se suelen perder las esperanzas cuando uno encuentra este tipo de promesas.

Algunas noches después, el archivo terminó de descargarse; aún recuerdo lo defraudado que me sentí al encontrar, dentro de la carpeta comprimida, un solo archivo para ejecutar con el emulador: pokemon black. Aún así lo ejecuté. Nunca leí que nadie la mencionara en los foros especializados sobre el tema. El tiempo pasó, concluí la preparatoria y fui aceptado en la universidad; me mudé de casa de mis padres y mis padres vendieron mi computadora de escritorio al pensar que ya no necesitaría ninguno de mis viejos archivos.

Aunque perder la evidencia de mis viejos hábitos me dolió en el alma, también me dio la oportunidad de un nuevo comienzo; en la universidad por fin tuve novia y por un rato, viví una vida como nunca me imaginé vivir; antes hubiera jurado que iba a pasar la vida entera sin saber qué era una cruda y de repente, mi casa se volvió el lugar de las fiestas y yo me encontraba rodeado de amigos. Todo lo que me queda de aquellos tiempos es esta fotografía del cartucho, guardada en una vieja memoria usb que encontré hace unos días.

La versión negra de Pokemon se encuentra basada en la versión oficial roja. Tenía, por supuesto, diferencias sustanciales: Una vez seleccionado un pokemon de inicio, hay otro Pokemon en tu inventario, su nombre  es “Ghost”, es nivel 1 y utiliza el sprite de los fantasmas que encuentras en Lavender City, una vez que obtienes el Silph Scope. Cuenta con un solo ataque, curse. Sé que existe un ataque llamado así, pero dicho movimiento no fue incluido ni en la versión roja, ni en la azul, por lo que su inclusión debió forzarse dentro de la programación.

Todo Pokemon salvaje que confronta a Ghost es incapaz de dañarlo y en modo de batalla, nunca lo atacarán; en su lugar aparecerá un mensaje diciendo: the enemy is too scared to move. Al utilizar curse, la pantalla cortará a negros y emitirá un sonido distorsionado, agudo, que sólo alguien que haya jugado estos juegos lograría reconocer: el quejido de un pokemón cuando es atacado. Cuando la pantalla regresa al modo de batalla, el pokemon enemigo habrá desaparecido y si este es propiedad de otro entrenador, una de las pokebolas en la barra superior habrá desaparecido. Todo el montaje parece encontrarse enfocado en no dejar la menor duda de que Curse sirve para matar pokemones.

Una vez que has sacado de combate a todos los pokemones de un entrenador y ha aparecido el mensaje de victoria de la partida (Red received $200 for winning!), el juego permanecerá en modo de batalla en vez de volver a la vista aérea en la que te desplazas por el mundo. Para salir de esa pantalla, es posible elegir run en el menú de opciones, pero también es posible usar Curse, sobre el entrenador. Esta opción te lleva de nuevo a la pantalla en negros, la emisión de un quejido que no pertenece a ningún Pokemon y la desaparición del sprite del entrenador con el que te encontrabas luchando, una vez que la pantalla a negros da lugar a la vista aérea. Abandonar y volver al área en donde el entrenador desapareció, hace aparecer el sprite de una cripta, tal como las que pueden verse en Lavender Tower.

Curse no es infalible. Puede fallar delante de un pokemon tipo fantasma y también, contra entrenadores que debido al argumento estás obligado a encontrar de nuevo, tal como tu rival, o Giovanni. De cualquier modo, una vez que llegas a la batalla final de acuerdo al argumento, se vuelve funcional. Supuse que la novedad del bootleg era esa, permitirte usar los fantasmas que en la versión normal eran incapturables y ya que hacía el juego tan fácil, me dediqué a usarlo una y otra vez.

El juego cambia un poco después de derrotar a los Elite Four. Tras ver el salón de la fama, que en este caso consistía de Ghost y un par de pokemones que por demás, rara vez utilicé, la pantalla cortó a negros y un cuadro de narración apareció: “Many years later…”. La vista aérea abre en Lavender Tower. Un anciano se encuentra delante de algunas criptas. Supuse que el juego se había congelado, pero al activar el cursor de movimiento, descubrí que ese anciano, ahora, era el personaje principal.

El viejo se desplaza a la mitad de la velocidad a la que normalmente caminas. No tienes un solo Pokemon en tu inventario, ni siquiera a Ghost. El mundo se encuentra completamente vacío, a excepción de las tumbas de los entrenadores en los que usaste “curse”. De pronto, este juego que en ninguna de sus variaciones es menos que una versión colorida e infantil del mundo, comenzaba a provocarme una incómoda sensación de culpa, de soledad.

Eso fue lo que en primer lugar hizo que recordara el juego. Siento esa sensación ahora, por un motivo completamente distinto al de aquél entonces, pero aún así, la misma sensación, la misma.

Como un anciano, puedes ir a donde se te pegue la gana. Claro está, llegar a cualquier parte tarda muchísimo y ya que no cuentas con pokemones, no puedes usar fly o cualquier otra cosa para acortar las distancias de desplazamiento. Además, sin importar a donde vayas, la pista será siempre la que sólo se reproduce en Lavender City. Por la mañana, mientras me daba un baño, me descubrí silbando esa tonada. Cuando me senté aquí, lo hice para buscar la pista en you tube, tenía ganas de escucharla.

Encontré esto:

Yo no la escucharía por mucho tiempo.

Después de vagar por un rato descubrí que si vuelves por Digglet’s Cave (para no iniciados, este es el verdadero punto de partida entre el hogar del personaje y el mundo exterior), el arbusto que normalmente bloquea el camino de regreso a casa, no se encuentra más, así que eres libre de regresar a Palett Town. Tras entrar en casa y colocarme en el punto exacto en el que el juego comienza, la pantalla cortó a negros. El sprite de un Caterpie apareció, fue reemplazado por un Weedle y después un Pidgey. Me di cuenta, mientras el gráfico mostraba a Ratata y a Blastoise, de que se trataba de los pokemones sobre los que había usado curse. Durante la secuencia, la música de Lavender Town había estado disminuyendo y alentándose, hasta que se volvió nada más que un gemido agudo, una vibración.

Apareció un niño y luego un bug catcher. Estos eran los entrenadores que había maldecido. Otro corte a negros. Unos momentos después, el modo de batalla. Red aún es un anciano, Ghost aparece delante de ti, junto al mensaje “GHOST wants to fight!”.

No puedes usar items, no cuentas con pokemones e intentar usar run es inútil. Sólo te queda aceptar la batalla y emplear la opción Struggle, lo que no afecta a Ghost en lo más mínimo, pero baja algunos puntos de tu propia salud. En el turno de Ghost, aparecerá el mensaje “…” y sólo cuando tu salud haya bajado lo suficiente, Ghost usará Curse sobre ti. Entonces, la pantalla cortará a negros por última vez. Silencio. Lo único que se puede hacer es reiniciar el emulador.

Jugué esta versión muchas, muchas veces. No hay modo de conseguir otro final. Intenté no usar a Ghost de ningún modo y en ese caso, lo único que consigues es evitar la secuencia en la que los personajes maldecidos reaparecen en la pantalla, cortando a la batalla final de cualquier modo.

Pensé y he vuelto a pensar en los motivos del programador delante de este juego. Ya que no llegó a ser popular, es imposible que esperara ganar dinero con esto, aunque para ser un bootleg, carecía de cualquiera de las fallas típicas. Creo que estaba apostando por transmitir un mensaje. Puede que sea la hora, la botella vacía de whisky en el suelo o las voces que el silencio llega a sugerirme conforme el tiempo pasa, pero las posibilidades me entristecen: ¿lo ineludible de la muerte? ¿lo irrelevante que al final resulta cualquier intento de evasión? Quizás sólo estaba interesado en incluir el concepto de la muerte, de la oscuridad, en un mundo que no los contemplaba, por el sólo placer de hacerlo.

A fin de cuentas, hay algo verdaderamente inquietante en la música de Lavender city: la calma, la paciencia de algo que se acerca lentamente hasta ti.

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