Caminas por la cuadra de tu casa, es un día gris, nublado, frío. Mientras algunas hojas secas se arrastran adelante de tus pasos, escuchas el distante, pero claro llanto de un bebé. Conforme caminas más, el llanto comienza a sonar como los suspiros de una niña. Aprietas el paso y el viento te da en la cara, la niña que llora se vuelve una jovencita que grita. Corres hacia la esquina, conforme te acercas, los gritos se vuelven los quejidos ahogados de una anciana. Cuando das vuelta a la esquina, todo ha quedado en silencio y delante de ti, no hay nada más que un charco de lluvia sobre la acera. Por un momento te parece que tu reflejo en el charco se demora un poco en seguir tus movimientos, como si estuviera imitándote; se ve un poco triste, también.

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es un tipo algo aburrido.

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