Faltaban cinco minutos para salir cuando lo vio desde la ventana. Era un pedazo de papel, un rectángulo blanco que apenas y contrastaba con el jardín afuera del salón de clases. Para cuando el timbre de salida sonó, ya había guardado todas sus cosas y salía a toda prisa, temiendo que alguien llegara al papel antes que él.

   Era la fotografía de la chica más linda que hubiera visto nunca. Vestido, medias y zapatillas rojas. Hacia la señal de amor y paz con una mano. Era tan hermosa que en seguida, caminó por toda la escuela, foto en mano, preguntando a quien encontraba si es que la conocían, si sabían quién era, donde podía encontrarla. Nadie sabía nada.

   Esa noche, con el retrato en el buró, despertó tras escuchar unos golpecitos en su ventana. Su cuarto estaba en un segundo piso y como es normal en estos casos, de entrada creyó que había imaginado la mano, los dedos que tocaban en la ventana; hasta que escucha la risita. Era una risita femenina, acompañada por unos golpecitos sobre el cristal.

   Se decidió a dar la vuelta sobre la cama y mirar hacia la ventana. Entre las cortinas, la chica de la fotografía le regaló una sonrisa amplia y lo llamó a señas. Se levantó de la cama, se puso la ropa que recién había votado y descalzo, dirigió sus pasos hacia la puerta de su habitación y luego a la de su casa, ¿estaría soñando? y qué importaba si se trataba de un sueño, si después de todo, sólo así podría conocer a la chica.

   Afuera de la casa, buscó con la vista hasta encontrar la silueta de la muchacha. Estaba apenas un poco más allá. de Pie sobre la acera de enfrente. Sonriendo, con las manos detrás de la espalda.

   El conductor marcó a emergencias desde su celular, bajó del carro y llamó al niño tirado sobre la calle. Al notar la posición de su cuello, cortó la llamada sin decir una palabra. Había salido de ninguna parte. Estaba en pijamas. Sostenía algo en una mano. Se acuclilló para tomar la pieza de papel.

   Era la fotografía de la chica más linda que hubiera visto nunca. Vestido, medias y zapatillas rojas; levantaba tres dedos delante de la cámara.

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es un tipo algo aburrido.